Al menos por ahora, la posibilidad de instaurar en el Cuauhtémoc de Puebla y en otros estadios de futbol las medidas de seguridad anunciadas, como el denominado Fan ID, quedará en buenas intenciones.
De hecho podría hacerse, y en ese propósito se ha estado trabajando, pero sólo si se acatara con rigor lo que establece la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares, para lo cual nadie está listo todavía.
El freno intempestivo a las gestiones que iban por buen camino para usar la biometría en los recintos futboleros obedece a una llamada de alerta por parte del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), organismo que preside la poblana Blanca Lilia Ibarra.
El mensaje para los directivos futboleros es que hay que respetar el marco legal en la materia.
En particular, la directiva del Puebla y de los demás equipos de la Liga Mx tendrán que sujetarse a lo estipulado en el artículo sexto de dicha normatividad, que expresamente señala: “Los responsables en el tratamiento de datos personales deberán observar los principios de licitud, consentimiento, información, calidad, finalidad, lealtad, proporcionalidad y responsabilidad”.
Nadie está ahora en condiciones de hacerlo.
¿Quién falló por no haberlo previsto?
El propio INAI, que es el organismo rector en la materia, habría señalado en un reciente comunicado que reconocía la importancia de establecer medidas de seguridad en los partidos de futbol, máxime al tratarse de encuentros deportivos de concentración masiva de personas; sin embargo, estas deben desarrollarse con estricto apego a lo establecido en la Ley.
El asunto no es menor porque ya varias directivas de equipos del máximo circuito, incluyendo la del Puebla, Pumas de la UNAM y Santos, entre otras, estaban gestionando con empresas especializadas la contratación del servicio de identificación digital, sin observar los lineamientos que razonablemente exige el INAI.
El tema se agravó cuando esta semana Francisco Javier Acuña, comisionado del INAI, advirtió que “la Femexfut debió haber solicitado una evaluación de impacto de las medidas que pretende implementar y no lo ha hecho”.
A su juicio, los protocolos que se piensa aplicar en los estadios son excesivos e invasivos, además que ponen en riesgo los datos personales de los menores de edad, dijo el comisionado.
“Ellos (los federativos) están avisando un planteamiento que es del todo riesgoso, grave y agravado, y lo que toca hacer es que debieron haber pedido al INAI una evaluación de impacto para que nosotros les podamos decir si lo que pretenden recabar de datos personales tiene proporcionalidad con los fines que se persiguen y que tengamos la seguridad de que las bases de datos donde van a resguardar esta información estarán blindadas de cualquier uso indebido por parte de la Femexfut”, agregó.
Ante tal situación, el INAI podría incluso iniciar una investigación de oficio contra la Federación Mexicana de Futbol por las medidas de seguridad que pretende implementar en el acceso a los estadios, consistentes en recabar datos personales de los aficionados e incluso establecer vigilancia de reconocimiento facial.
Javier Acuña insistió que no ha habido acercamiento de la Femexfut con el INAI y apenas hicieron una solicitud de cita, pero ya en el partido del pasado jueves en el estadio Azteca entre México y Estados Unidos se aplicaron algunos protocolos de forma masiva.
Para la adquisición de boletos vía internet se solicitaron datos sensibles como nombre, edad, dirección, entre otros, además de tener que presentar una identificación oficial con fotografía al momento de ingresar al estadio.
“Por lo que hay más elementos para la investigación de oficio por parte del INAI”, agregó el comisionado, quien asegura que existe mucha preocupación social ante los riesgos de un mal manejo de los datos personales de los aficionados.
Y en efecto, hay muchos que no coinciden en que para evitar la violencia en los estadios, tras el incidente de hace semanas en Querétaro, sea necesario exponer los datos personales de los aficionados.
Así lo percibe también la ONG mexicana “Red de Derechos Digitales” (RD3), que entre sus objetivos destaca “promover, a través de acciones legales y de divulgación, los derechos del entorno digital”.
Su director general, Luis Fernando García, opina que “la vigilancia a través del reconocimiento facial es una medida propia de regímenes autoritarios y prohibida en muchas ciudades del mundo por los errores en que caen los sistemas y la discriminación que puede provocar”.
A su juicio, esa tecnología de vigilancia con reconocimiento facial es sumamente falible y puede generar graves casos de identificaciones equivocadas o falsos positivos, lo que podría marginar a algunas personas o involucrar a otras identificadas de manera errónea como causantes de hechos violentos.
Así las cosas, la eventual aplicación del Fan ID tendrá que esperar hasta que se cumplan los requisitos que exige el INAI en apego al marco normativo, sin dejar de reconocer que siempre persistirán las dudas sobre el debido manejo de los datos personales de los aficionados.
La Femexfut tendrá que garantizar el cuidado y la preservación de la información que se recabe, aunque eso es un decir, ya que ni las instituciones bancarias y otras dependencias y organismos, incluso hasta partidos políticos, han podido evitar filtraciones de sus bases de datos.
En esta dinámica, el riesgo ahora es que el recurso tecnológico que se pretende usar en los estadios sea estigmatizado.
Aun reconociendo que es falible, por ahora es lo mejor que hay, tan es así que prácticas tecnológicas similares serán usadas en el Campeonato Mundial a celebrarse en Qatar a finales de este año.
Ya cada quien decidirá en su momento si se somete a los protocolos que finalmente se decidan bajo criterios muy definidos, pero si se trata de evitar acontecimientos reprobables como los de Querétaro, será para pensarse al menos un par de veces.
Por desgracia o por fortuna, y pese a sus riesgos inherentes, medidas similares serán cada vez más recurrentes para regular la movilidad social. No nos extrañe que sean usadas en todo tipo de eventos masivos y hasta en centros comerciales y aeropuertos.


