
Dulce Liz Moreno
Las redes sociales del siglo XIX tuvieron como soporte de comunicación a las tarjetas postales. Estos rectángulos de cartón fueron el primer offen postblatt: correo abierto que privilegiaba la imagen y podía leer todo mundo… tal como ocurre en Instagram y en las otras plataformas digitales.
En esto coinciden los expertos en cartofilia Arturo Guevara Escobar y Francisco Montellano, en sus investigaciones sobre el nacimiento y auge de este medio que enlazó al mundo entero, y que fue diseñado en 1869.
Y como todo medio de comunicación eficaz y abaratador de costos, la publicidad, sobre todo la política, aprovechó la popularidad de estas tarjetas para llegar al gran público.
Estos rectángulos que por un lado llevan una ilustración empujaron a la fotografía a dar un salto tecnológico, tal como ahora ocurre la carrera por mejores lentes para hacer imágenes con el smartphone.
La tarjeta postal nació como alternativa para que la gente estuviera comunicada aunque leyera y escribiera poco y a un costo menor que por carta.
Circularon desde imágenes de monumentos y paisajes hasta escenas insólitas, con corte antropológico, oficios, curiosidades y hasta hubo fotografías más de corte documental o periodístico.
Todas, con mensajes cortos que, se sabía, resultaban públicos para todos los ojos que los miraran.
BRINCO TECNOLÓGICO
La primera postal mexicana llevaba un grabado con diseño de arabescos, en 1882.
Pero en 1885 en todo el mundo era un éxito este medio de comunicación y en Europa tenían muy buena recepción las imágenes mexicanas, documenta Montellano.
Este crecimiento en popularidad fue aprovechado por la industria fotográfica y Kodak fue la primera en dar un paso de innovación: inventó la “Folding Pocket” en 1903 –puntualiza Francisco Montellano–, aparato de bolsillo que sustituyó las cámaras de caja que, por su tamaño y peso, debían ser trasladadas en pesados tripiés de madera.
Con este nuevo aparato para hacer fotografías, no había necesidad de ser un profesional para obtener imágenes dondequiera que la gente estuviera.
Sin embargo, grandes imprentas encomendaron a fotógrafos profesionales hacer imágenes en todo el país y fueron los autores del florecimiento de este medio de comunicación tanto aquí como en Europa.
LAS MÁS ANTIGUAS
Francisco Montellano, historiador experto en cartofilia, explica los primeros pasos de este que resultó el medio de comunicación masivo por excelencia hace 152 años.
Indica que aunque hay antecedentes en el siglo X, en las culturas de Oriente, donde se registraron envíos de grabados, las tarjetas postales nacieron en el siglo XIX.
En Europa se buscaba un medio de comunicación postal más ágil y económico que las cartas, cuyo envío se tarifaba por peso y medidas de papel y sobre.
Heinrich von Stephan, secretario de Estado de Correos del imperio alemán, en 1860 buscaba un formato libre de las formalidades de la carta, para facilitar el contacto entre gente poco instruida. Pensó en envíos que no tuvieran sobre.
Cuando se organizó la Confederación de Estados Germánicos del Norte, en 1868, el funcionario fue nombrado director general de Correos y consejero superior de Correos de Prusia.
En Viena, Emanuel Herrmann publicó, en 1869, un estudio sobre el costo tan alto que tenía el servicio de correo en Austria; concluyó que una tarjeta bajaría costos a casi la mitad.
La primera postal fue impresa y puesta en circulación el 1 de octubre de 1869 y tuvo tanto éxito que se hicieron millones de copias.
La Confederación Alemana del Norte lanzó al público su primera tarjeta-carta el 6 de junio de 1870, que no requería timbre postal.
Las primeras postales ilustradas llevaron ilustraciones y daguerrotipos, los antecedentes de las fotografías.
Para 1875, en Europa se organizó el correo internacional con la suma de 22 países. El idioma universal de entonces era el francés y el acuerdo fue que las tarjetas fueran bilingües: en lengua materna de cada país y “carte postale”, como identificación.
En Canadá había la misma búsqueda de reducir costos desde 1871.
Los dos continentes se unieron en 1879, cuando 33 países se aliaron en la Unión Postal Universal.
MEDIO MASIVO
En 1900 todo mundo tenía postales.
Y las compañías de equipo fotográfico desarrollaban tecnología.
Con las cámaras de tamaño reducido fue posible que cualquier persona que tuviera una, pudiera hacer foto testimonial: cualquier boda o bautizo o reunión familiar podía ser documentada en imagen y ésta ser enviada con un mensaje personal.
Este avance tecnológico “fue el primer paso para las redes sociales virtuales de alcance global que tenemos hoy”, asienta Arturo Guevara Escobar, investigador de fenómenos fotográficos de la primera parte del siglo XX.
Además de ser un elemento de cohesión social, la tarjeta postal fue un medio de propaganda y de poder, afirma.
Casas comerciales comenzaron a encomendar impresiones de ilustraciones y fotografías de sus productos.
Y candidatos políticos hicieron circular sus fotografías. Francisco I. Madero lo hizo y emprendió campaña presidencial acompañado de fotógrafos.
Además, los gobiernos y grupos políticos se dieron cuenta de cuánta credibilidad tenían las imágenes con su versión de luchas y aspectos de sus acciones.
Prueba mexicana es la difusión de postales con escenas de la Decena Trágica con versiones distintas, según el bando que hiciera la impresión.



