Por: Mar Picazo
El chile en nogada es el claro ejemplo de gastronomía distintiva. Es la bandera nacional del país.
Así lo aseguraron investigadores de la Universidad Anáhuac, quienes reconocieron la capacidad de atracción turística de este platillo debido a los elementos que le envuelven, como la cultura, los utensilios, los productos endémicos y la receta original con los que se elabora.
El economista Hazael Cerón Monroy, el historiador Alberto Peralta y José Ángel Díaz Rebolledo, director de la Facultad de Turismo y Gastronomía de la Universidad Anáhuac México, son creadores del proyecto “La puesta en valor de la gastronomía distintiva y sus efectos en la atracción de visitantes, el caso de Pueblos Mágicos”.
Se presentarán en el foro de los 200 años de la Leyenda del Chile en Nogada para concluir la celebración.

La gastronomía se vuelve distintiva cuando es única del lugar, pero además tiene la capacidad de atraer al turismo y ser un motivador del viaje.
“Se buscan sabores, cuestiones culturales, la historia, la creación de sus comidas, los utensilios, el acompañamiento y los productos endémicos; no sólo se basa en el comer”, enfatizó Cerón Monroy.
Una aportación de su investigación fue el descubrimiento de que los pueblos mágicos que ponen en valor su gastronomía tienen más éxito en el turismo que los que no.
“Descubrimos que los que usan el distintivo gastronómico atraen más a los turistas mexicanos que a los extranjeros, porque son ellos [los mexicanos] quienes identifican más esa distinción gastronómica”, comentó el economista.
PUEBLOS MAGICOS Y TURISMO
“El turista internacional llega a los destinos por la playa y el sol, no por la comida”, resaltó Alberto Peralta.
“Por eso, el objetivo del proyecto es que la cocina mexicana se difunda más en el extranjero
y que sea ésta la que motive a los turistas a viajar.
“En México comemos muy bien siempre y nos falta presumirlo. El perfil de los nuevos turistas está en la búsqueda de la autenticidad y de lo que emana de la gente; ellos vienen a comer lo que comen los mexicanos, más allá de los grandes restaurantes”, comentó el historiador.
Además de resaltar el valor de la historia o de los productos culinarios, la investigación pretende ser un modelo económico y generador de beneficios en los pueblos que incluyan esta distinción gastronómica.
“Buscamos que esa ganancia se quede en las comunidades. La idea es que entiendan que el turismo genera grandes beneficios, y mucho más si lo hacen de manera sostenible y con el valor distintivo gastronómico”, finalizó Peralta.


