Por: Mario Galeana
El Tempo de San Francisco Acatepec, uno de los más antiguos en la región de Cholula, ha resistido incendios, terremotos y, sobre todo, el infranqueable paso del tiempo.
Su origen se remonta al año 1560, pero la construcción de la planta arquitectónica comenzó hasta mediados del siglo XVII. La última pieza de su fachada, que es icónica por combinar mosaicos de talavera y ladrillos rojos, se colocó en el año 1760.
Desde entonces, no han sido pocas las veces que la comunidad de San Francisco Acatepec, en San Andrés Cholula, junto con las autoridades del estado y del gobierno federal, han cooperado para restaurar y reconstruir el inmueble.
A finales de mayo, por ejemplo, la Secretaría de Cultura estatal y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) anunciaron la restauración de un marco novohispano y tres lienzos del templo.
Se trata de “Virgen de Dolores”, “La última cena” y “Lavatorio de Pies”, obras del artista Bernardo Polo, quien paradójicamente se especializaba en el arte de las naturalezas muertas. Los óleos tienen unas medidas de entre 2 y 1.7 metros de largo.

La restauración forma parte de un programa de intervención que contempla 11 óleos de este templo, y para el cual se invertirán 500 mil pesos provenientes del gobierno de Puebla.
Este trabajo requiere materiales compatibles a los originales, y se trata de un proceso especializado, milimétrico, que procura mantener la autenticidad de las piezas.
El tiempo no ha sido lo único que el templo ha tenido que sortear a lo largo de sus más de 300 años de existencia.
El sismo del 19 de septiembre de 2017 afectó la torre, el campanario y la espadaña del inmueble. Y, hasta finales de 2021, la gente de la comunidad reprochaba al INAH la falta de apoyo para su restauración, que fue cubierta por ellos mediante colectas entre vecinos, según el fiscal del templo, Miguel Ángel Ramírez Cuautle.
Mucho antes, durante el último día del año 1939, al interior del templo inició un incendio que acabó con los retablos cubiertos de madera de cedro, tallados a mano y recubiertos por láminas de oro, además de cuadros de seda traídos de china.

Su reconstrucción duró alrededor de 25 años y corrió a cargo de los Pantle, una familia de yeseros de Cholula que restauraron el retablo milímetro a milímetro.
Esto sólo fue posible debido a la existencia de un catálogo fotográfico realizado por Guillermo Kahlo a principios del siglo XX, que preservó la imagen de muchos templos religiosos en México.
Sólo 17 años después del incendio, en 1946, el director Emilio Fernández eligió al templo como una de las locaciones para la película “Enamorada”, en la que aparecían María Félix y Pedro Armendáriz.
Del estado del templo en aquellos años sólo permanecen los fotogramas de esa película en blanco y negro, que no consigue atrapar el amarillo, azul, verde y crema de la talavera en la fachada, pero sí su relieve barroco y su persistente resistencia al tiempo y al fuego.


