Mario Galeana
Del mismo modo en que pasajeros y mercancías viajaban a la velocidad de las locomotoras en el siglo XIX, ahora, el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos se prepara para hacer que su voluminoso acervo documental viaje al ritmo de la tecnología del siglo XXI.
El museo se encuentra diseñando una robusta arquitectura para el lanzamiento de su repositorio digital, cuya primera fase podría estar lista para este año, de acuerdo con el director del Centro de Documentación e Investigaciones Ferroviarias (CEDIF), Román Moreno Soto.
La tarea parece compleja: sólo el CEDIF preserva cientos de miles de planos, archivos y fotografías del sistema ferroviario de los últimos dos siglos y, por esa razón, desde 2015 recibió la denominación de Memoria del Mundo ante la Unesco.
Sin mencionar que el propio museo cuenta con un Departamento de Control y Depósito que resguarda 24 mil 500 objetos, entre prensas, telégrafos, juguetes, campanas, herramientas, enseres y todo cuanto quepa imaginar sobre vías y locomotoras.
“El proyecto se maneja por etapas y ahora nos encontramos en la segunda. La primera fue definir cómo será la arquitectura de la plantilla de los metadatos para las colecciones. Ahora nos encontramos en la etapa de depuración y refinación de esas plantillas para poder reprogramarlas con el software que utilizaremos”, explicó en entrevista.
El proyecto surgió durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19, que limitó el acceso a los espacios públicos en todo el país. Además de una nueva estrategia en redes y el lanzamiento de la revista digital Mirada ferroviaria, en la que los integrantes del CEDIF publican periódicamente sus investigaciones, la pandemia hizo necesario el lanzamiento de este proyecto de repositorio digital.
Para que esta plataforma se encuentre disponible al público, el CEDIF debe registrar cada pieza documental bajo lineamientos técnicos y legales, lo cual ha resultado una labor titánica.
La biblioteca especializada del centro cuenta con 47 mil impresos distintos, entre manuales, acuerdos gremiales, concesionarias, documentos administrativos y revistas de difusión. La planoteca resguarda 200 mil planos topográficos, ferroviarios y de ingeniería. La fototeca posee 89 mil fotografías y 10 mil placas de negativos y el archivo histórico posee un número incontable de documentos, incluso para los historiadores que han trabajado en él durante las últimas décadas.
Por esta razón, Román Moreno previó que sólo algunas colecciones serán digitalizadas en esta prueba piloto de la plataforma, pero el propósito es ir aumentando el repositorio al cabo del tiempo.
“Nosotros estamos bajo esa perspectiva de poder garantizar el derecho a la cultura y a la memoria, y tenemos claro que, como lo indica la propia ley de archivos, estos registros y catálogos deben ser acercados a la población”, insistió.
El repositorio no es el primer proyecto digital en el que participan el CEDIF y el MNMF, pero es el más complejo.
En septiembre de 2021, el Museo Nacional de los Ferrocarriles también presentó su primera exposición como parte de la iniciativa Memórica, un repositorio digital de cultura e historia creado por el gobierno federal, que es muy similar a Mexicana, otra plataforma en donde ya se han digitalizado archivos del mismo museo.
La exposición es un sitio interactivo con documentos y fotografías, que, estación por estación, emula el trazo de la primera línea ferrocarrilera en el país. La experiencia de un viaje del siglo XIX adaptada para el siglo XXI.



