Por: Hugo Cabrera
Interés por conocer el futuro, encontrar el sentido de la vida y curiosidad son las motivaciones que impulsan a las personas a consultar el tarot.
A su vez, quienes lo practican interpretan la realidad a través de gráficos. Es el caso de Miguel Canseco, quien diseñó su propio tarot, el cual denominó Tarot de la taberna, cuyas imágenes se exponen en el museo Erasto Cortés.
“El arte se hizo magia. Realizar este trabajo cambió mi vida. Incluye iconografía, lectura, poesía. En la exploración del ser humano, existe algo más en el fondo que opera y se parece a la divinidad. El tarot es una herramienta de lo espiritual. La adivinación significa ir a lo divino y eso es parte de la poesía”, dice Canseco.
El Tarot de la taberna está acompañado de un libro que funge como instructivo, hecho por el poeta Julián Herbert.
“El manual está escrito con siete entradas, y alude a nombres de conocimiento tradicional”, dice Herbert, quien afirma, durante la presentación de la exposición, que nunca le había interesado el tarot, pero que ahora se incorpora a su lectura, sumando sus conocimientos de psicología, en sesiones abertas.


