Por: Alejandro Cañedo Priesca
La semana pasada platicaba en este mismo espacio sobre Viena y sus atractivos que la hacen una ciudad para visitar y vivir como ninguna otra. Considerada uno de los lugares de mayor calidad de vida, cumple con el precepto de que las ciudades más visitadas son aquellas que se anhela no sólo vivir un rato como turistas, sino también observar tiempos, movimientos y formas cotidianas para que por lo menos alguna vez se sienta uno como un local.
En este caso, como un vienés. De las dos cosas que los mexicanos buscamos en Viena, adicional a sus tesoros y patrimonio edificado, uno se encuentra en el Museo de Etnología de Viena el que se dice fue el auténtico “Penacho de Moctezuma” que, después de pasar por varias manos, terminó en este recinto vienés como una de las piezas de la colección más importantes.
El Penacho es un tocado de plumas de quetzal engarzadas en oro, del cual no hay la certeza de que fuera para la cabeza, y que durante el siglo XX generó distintas manifestaciones de ciudadanos en México para recuperarlo.
Mientras ocurren aclaraciones, investigaciones y especulaciones, la pieza es parte de la colección y su exposición genera especial interés de los visitantes europeos en visitar México para saber más de su historia y cultura.
Otro motivo para saber más de las referencias mexicanas en Viena es el lugar en donde reposan los restos de Maximiliano de Habsburgo, emperador de México en los años sesenta del siglo XIX, y que se encuentran en la cripta imperial de Viena o en la “Cripta de los Capuchinos”, lugar de sepultura para los Habsburgo austriacos, que son los descendientes de los monarcas del sacro imperio romano germánico.
Este lugar, que se puede visitar, se encuentra bajo la Iglesia de los Capuchinos, en donde se halla el sarcófago de Maximiliano, adornado con símbolos del imperio mexicano, generando entre los visitantes una extraña sensación de confundir el lugar y creer que nunca se viajó a Europa.
Viena es también una ciudad en donde la gastronomía y en especial la repostería hacen la vida más alegre. Es un lugar incomparable para vivir momentos de remembranza y ver pasar el tiempo desde una mesa de un café disfrutando la “Sachertorte” o “tarta Sacher”, que es un pastel típico de Austria. Viajemos juntos.




