A lo largo de su camino en el futbol, Isidro Sánchez Macip ha tenido etapas de valentía, de desconfianza y ahora vive una de intenso estudio, todo esto buscando hacerse un lugar en este deporte que le fue heredado por José Luis Sánchez Solá, quien, además de su papá, ha sido su director técnico, su impulsor y su jefe.
Pero para Pidri, las bondades de ser el hijo de Chelís siempre estuvieron acompañadas de escollos que tuvo que aprender a superar y convertirlos en oportunidades de crecimiento que hasta el momento sigue aprovechando.
Además de la pasión por el futbol, su papá le supo transmitir ese cariño por Puebla, como ciudad y también como equipo, ya que fue en el que supo formarse como futbolista y también en el que anhela algún día dirigir y devolverle todo lo que le dio.
Sánchez Macip recibió las enseñanzas del futbol en su casa, mientras Chelís se preparaba para ser director técnico luego de no haber podido ser jugador profesional, ese sueño que él también intentó alcanzar y para lo cual ingresó desde los 11 años a las Fuerzas Básicas del Puebla.
“Yo siempre he disfrutado estar cerca de un campo, como jugador y como entrenador. Mi relación con el futbol se fue dando de manera orgánica, como cualquiera empecé en la escuela y conforme fui avanzando justo lanzaron las Fuerzas Básicas del Puebla, yo iba en sexto de primaria, tenía la edad para entrar a la categoría más pequeña, que era la séptima división”.
“Mi jefe cuando ve que yo entro a las Fuerzas Básicas, él siente la responsabilidad como padre de estar cerca de mí, sobre todo por lo complicado que es el mundo del futbol, y pensando en que no me fueran a chamaquear.
Antes de que yo entrara él ya había hablado en el Mundial de 98 con Paco Bernat, para que pudiera entrar, pero cuando yo ingresé a las básicas se terminó de convencer”, recordó.
El crecimiento de ambos dentro de La Franja fue casi paralelo, mientras Pidri iba subiendo de categorías en las juveniles camoteras, Chelís también fue ascendiendo en el organigrama del club.
“Conforme fui creciendo fui avanzando en las categorías de las Fuerzas Básicas y él fue avanzando en la administración, primero empezó como subdirector de Fuerzas Básicas, porque primero el director fue Gustavo Moscoso, después fue Luis Arce, hasta que él se quedó como director. Luego cuando el Puebla desciende y pierde la primera final por el ascenso con César Menotti en 2006, entonces el dueño le da la oportunidad a mi papá sólo con el objetivo de no descender”, apuntó.
A pesar de las bajas pretensiones de Bernat, Chelís pudo llevar al Puebla al ascenso un año después con un plantel en el que Isidro estuvo involucrado como un juvenil expectante al debut, siendo parte de los llamados Chelísboys que animaron el futbol mexicano hasta 2010 cuando por un desencuentro con Ricardo Henaine el timonel poblano decidió renunciar.
Esa abrupta salida del banquillo enfranjado, derivó en que meses después Sánchez Macip tuviera el mismo destino, no sin antes sufrir de las represalias del directivo, algo que lo llevó en 2011 a decidir su retiro del futbol con apenas 24 años de edad.
“A este mundo no vienes a caerle bien a todos ni tener la aprobación de todos, la verdad es que disfruté mucho el camino, y cuando él renuncia al Puebla (en 2010), a mi Henaine me separó del plantel, no me dejaron viajar y en esa temporada me corrieron del Puebla. En ese momento pasé una hora pensando que había sido una injusticia, después de eso me di cuenta que en realidad ya no me daba para absolutamente nada más mi carrera y me retiré”, señaló.
Si bien su salida del equipo y posterior retiro se debió a los problemas que tenían el empresario y su papá, Isidro ya tenía asimilada la idea de las complejidades que le representaban ser hijo de un personaje que tomó tanta relevancia en el futbol poblano, algo que supo transformar en beneficios.
“Siempre estuve cerca de él, para mí fue complicado porque ser ‘el hijo de…’ te vuelve un junior, te ven para abajo, nunca reconocen tu mérito, siempre queda la duda si lo que haces es gracias a alguien más, pero a partir de que llegué a los 18 años asimilé esto y comencé a sacar los provechos, yo siempre he dicho que es más fácil ser el hijo del Chelís que el hijo del Mochaorejas, tengo más ventajas, porque por ejemplo nunca hubiera terminado mi carrera con otro entrenador”, indicó.
“ME VOLVÍ UN PINCHE CAGÓN”
El que no haya podido trascender como jugador, también se lo adjudica a un repentino cambio de actitud una vez que dejó de ser un prospecto y se convirtió un jugador del primer equipo, ya que mientras era juvenil siempre demostró valentía y tesión, pero cuando la puerta del debut estuvo más cerca, ese arrojo se volvió desconfianza.
“De joven siempre fui un jugador valiente, capitán en todas las divisiones, líder, jugaba todos los minutos, me ponían en una categoría arriba, pero cuando llegué al primer equipo me invadió la desconfianza, me volví un pinche cagón, y yo veía que los entrenadores no me ayudaban, ellos se ocupaban por sus titulares, los auxiliares en los suplentes, nadie nunca se preocupó por mí, entonces ahí me di cuenta que no hay jugadores buenos o malos, sólo hay jugadores con confianza y sin ella”, resaltó.
Ese choque de emociones le ayudó a convencerse de que una vez terminada su carrera como jugador, iba a ser director técnico, por lo que desde antes de colgar los botines, dio el primer paso estudiando psicología, ya que ese era uno de los aspectos en el que encontró más debilidades en los estrategas.
“Después de lo que viví en el primer equipo empezó el gusanito de ser entrenador, desde que estábamos en el ascenso, y ahí también decidí comenzar a estudiar psicología porque quería que mi diferenciador como entrenador fuera que yo le iba a dar mucha importancia al aspecto mental”.
“Estudié psicología en la UDLAP, la empecé mientras jugaba y la terminé de retirado. Chelís siempre me dijo que si tienes tu atención en varias cosas, si estimulas la cabeza, eso te hace mejor futbolista”, dijo.
TRADUCTOR DE IDEAS DEL CHELÍS
En 2013, Chelís recibió la oferta de dirigir a Chivas USA, equipo ya desaparecido en la MLS, le pidió integrarse a su cuerpo técnico ofreciéndose a hacer algo que ni siquiera dominaba, ser traductor.
“Después de que me retiré seguí estudiando, abrí dos gimnasios, pero en 2013 cuando le llegó a Chelís la oferta de dirigir Chivas USA, sentí que ahí era el momento de trabajar con él, si nunca le pedí nada como jugador, ahí sí le dije que quería ser parte de su cuerpo técnico y me preguntó ¿qué sabes hacer? Le dije que le podía llevar las sesiones de entrenamiento o hacer entrenamientos personales y me dijo que ya tenía personal para eso, entonces le propuse que yo me hacía cargo del scouting, ese trabajo de horas nalga que ningún entrenador quiere hacer, y además ser su traductor, él aceptó y de inmediato me puse a estudiar inglés, porque no lo dominaba, sí lo hablaba cuando estuve en Canadá, pero no para ser traductor”, comentó.
Sin poder entrar a la cancha y mucho menos aparecer en el banquillo debido a que no contaba con el título de entrenador ni la licencia, Pidri tuvo su primera experiencia en un cuerpo técnico y sus ganas de trascender lo llevaron a ganarse la confianza rápidamente de Chelís.
“Ahí fue mi primera experiencia en un cuerpo técnico y fui escalando porque como yo me dedicaba a obtener información de los rivales, yo tenía de cierta forma el poder. También me dedicaba a explicar la idea de juego que tenía Chelís, Una vez se acabó lo de Chivas USA nos fuimos a Veracruz, en donde nos acabamos salvando del descenso”, señaló.
Esa evolución también se dio gracias a que él, mejor que nadie, sabe interpretar las alocadas ideas de Sánchez Solá, pero en muchas ocasiones no encuentra cómo transmitirlas, por lo que pasó de ser su traductor de idioma a ser su traductor de ideas.
“Mi labor en los cuerpos técnicos pasó de ser su traductor de español a inglés a ser su traductor de ideas, porque no hay nadie quien lo entienda mejor que yo, que no es cosa fácil entenderlo, y frecuentemente tiene ideas muy elevadas, muy locas, yo me encargaba de llevarlas a la ejecución, ante los jugadores y con los auxiliares”, destacó.
DE AUXILIAR A HEADCOACH
Ya con la licencia para dirigir en Estados Unidos y el título de entrenador expedido por la Escuela Nacional de Directores Técnicos (ENDIT), también estudió la maestría en Psicología del Deporte que estudió mientras ayudó a Chelís en su tercera etapa en el Puebla en el Apertura 2014 y Clausura 2015.
Esta evolución hizo a Sánchez Solá disolver su amplio cuerpo técnico y apostar sólo por su hijo, por lo que en 2016, cuando llegaron a Venados de Mérida, dentro del desaparecido Ascenso MX, fueron en dupla, aunque ya con Isidro como el encargado de los planteamientos.
“Él no quería ir a Venados, sólo quería ir como mánager, entonces así fuimos, él definía quién jugaba, daba las charlas, pero se mantenía mucho más observador, metió mano en todo el diseño, pero yo era el que me encargaba ya de más cosas porque solo estuvimos los dos, sin ningún otro auxiliar”.
Con la misma estrategia se hicieron cargo en 2018 de Las Vegas Lights FC, equipo que jugaba en la segunda división de Estados Unidos.
“Contacté al dueño de Las Vegas y le dije que yo era lo que él estaba buscando, lo estuve convenciendo hasta que me dijo: ‘Isidro, todo está perfecto pero lo que yo necesito es una imagen que venda boletos’, entonces le propuse que yo quedara como headcoach y que Chelís estuviera de manager, le encantó la idea y fuimos los dos, aunque él no podía dirigir porque no tenía la licencia, pero se convirtió en la imagen del proyecto.
Después él la empezó a pasar mal, me quedé yo solo, tuvimos un gran cierre, pero para renovar para el siguiente torneo el dueño quiso traer a otro personaje llamativo, contrató a Eric Wynalda y me fui unos meses después”.
“CHELÍS ES CAPAZ DE CONVECER A CUALQUIERA”
Después de la apuesta en Las Vegas, padre e hijo separaron su camino y Sánchez Macip aceptó una propuesta para dirigir a Coyotes de Tlaxcala, equipo de la Liga Premier, que es la tercera categoría del futbol mexicano.
El primer semestre de 2019 la pasó entrenando a los tlaxcaltecas, teniendo resultados medianamente buenos, por lo que su intención era continuar para el siguiente torneo, pero se dio el cuarto regreso al Puebla del Chelís.
“Después me surgió lo de Tlaxcala y me fue bien, quedamos en quinto lugar, aunque sólo clasificaban cuatro. Yo ya tenía todo planeado para la nueva temporada, aunque fue cuando mi papá regresó al Puebla en 2019 y me llamó para que me fuera de su auxiliar, yo no quería, pero Chelís es capaz de convencer a cualquiera de aventarse el veinteavo piso y me convenció, me agarró por el lado de ser Primera División, por el sueldo y porque podía ser la última vez que trabajábamos juntos, entonces me fui con él como auxiliar, aunque sólo estuvimos cinco jornadas en el Apertura 2019”, apuntó.
Era agosto de 2019 y la directiva de los camoteros, que por entonces encabezaba Ángel Rambo Sosa, despidió a Sánchez Solá con Pidri incluido, por lo que a partir de ese momento, comenzó otra etapa de evolución para él.
“Si estudias para doctor, tienes la ventaja que cada vez hay más enfermos o gente que necesita una consulta, si estudias para arquitecto cada vez hay más gente que necesita una casa, pero si estudias para entrenador, siempre va haber el mismo número de equipos, pero cada vez hay más entrenadores”.
“Como entrenador debo tener un diferenciador por la competencia que hay, no puedo competir con los que fueron jugadores, no tengo esa jerarquía, tampoco puedo competir con los que ya ganaron campeonatos, entonces decidí que mi característica es que iba a ser el más estudioso, el que más conocimientos tenga, ya tengo la de Estados Unidos, la de México en el ENDIT, estoy por conseguir la de Conmebol en la escuela de Menotti, y dije que tenía que ir al Silicon Valley del futbol que es Madrid”, comentó.
Ya con la licencia C en su poder y la B en etapa de prácticas, las cuales cumple como auxiliar técnico en un equipo madrileño llamado Miraflor, Isidro sabe que no puede darse el lujo de esperar a que algún día suene su teléfono y le ofrezcan trabajo, por lo que ya está moviendo el avispero para generarse esas mismas oportunidades.
“Mi intención es volver a dirigir acabando las prácticas, porque por más que tengas el mejor curso o la mejor licencia donde más se aprende es en la cancha, pero yo no puedo estar a mis 33 años esperando a que un equipo me hable, me tengo que generar mis oportunidades, entonces me vine para acá buscando mover un poco el avispero, puede que me marquen mañana y agarro un avión y me voy, puede que no me marquen nunca, pero aproveché para tener una licencia pro de la UEFA”, dijo.
QUIERE DIRIGIR AL PUEBLA
Aunque ya ha estado en dos ocasiones como auxiliar técnico en el equipo, una de sus mayores metas es dirigir al Puebla.
“Puebla es todo para mí como ciudad y como estado, es mi familia, mis amigos, todo mi crecimiento, mi equipo, yo se lo debo a esa ciudad. Cuando fui a la Selección de Canadá me preguntaron si era mexicano, era canadiense o era español y les dije que era poblano, de hecho, cuando anoté un gol hay una foto en la que me levantó la playera y tenía otra con la fase I Love Puebla, porque yo soy el poblano más orgulloso”, indicó.
A miles de kilómetros de distancia, se muestra confiado en que en algún momento volverá a estar sentado en el banquillo de La Franja.
“Claro que algún día voy a regresar, todo lo que me ha dado esa ciudad tengo que regresarlo y la mejor forma de hacerlo es dando valores, educación, si es a través del futbol mejor, pero estoy seguro que le voy a regresar algo a la ciudad”.
“Como jugador mi sueño era meter un gol en Primera División con el Puebla y no lo logré, pero estoy seguro que como entrenador algo importante voy a lograr, para mi satisfacción y para todos los poblanos que se lo merecen.
Es una gran afición que ha estado muy dolida, que necesita de grandes triunfos y sobre todo de ejemplos, hay pocos poblanos que sean referencia y yo creo que los jóvenes necesitan a un poblano de referencia, y sería una bonita forma de regresarle a la ciudad y al equipo que todo me ha dado”, recordó.



