Por: Daniel Aguilar Twitter: @Danny_aguilarm
2, 2 y 2
L as cosas como han sido en los últimos años: la organización más importante del beisbol nuevamente fracasó y se debe de llamar así a su temporada. Porque a los Yankees no se les exige de igual forma que a los 29 equipos restantes.
Cuando Mariano Rivera recibió la señal de Jorge Posada, un rodado que tomó El Mercenario de Nueva York para completar el out 27 con Mark Teixeira, ahí empezó lo que muchos podrían llamar una maldición o un pésimo manejo de la administración o simplemente la debacle de la historia de los Yankees.
Luego de obtener el título 27 en su historia, el cual los proclamaba como el equipo más ganador; ese festejo se ha vuelto la frase de muchos de sus fanáticos y espero no lo sea de la organización y su directiva, ya que año con año la novena de Nueva York se alista para levantar el título de manera obligada, no es algo a lo que necesiten aspirar es algo que deben de llevar a la vitrina en cada octubre.
Este año hubo, como la mayoría de equipos, lesiones que pueden ser el pretexto perfecto para salir del momento, sin embargo, la profundidad del equipo siempre ha sido la misma, nuevamente los Yank’s no adolecen de la parte ofensiva ya que siempre ha sido lo que destaca a los Bombarderos del Bronx. Y en los últimos partidos de la temporada junto con el juego de eliminación directa solamente Giancarlo pudo hacer algo diferente por el equipo.
La eliminación a mano de los eternos rivales no es más que el reflejo de lo que viene sucediendo de 2010 a la fecha. Los Yankees carecen de una profundidad colectiva y que no se malinterprete. Con respecto a algunos jugadores (tristemente pocos) se pueden rescatar, hay mucho talento en cada uno de los jugadores en el plano individual y propiamente de salir de los Yankees encontrarían la titularidad y el protagonismo en otro equipo, sin embargo, aquí pasan desapercibidos debido a esta falta de profundidad colectiva.
Gerrit Cole es el lanzador que vale el contrato que pidió, aunque parece ser un pez tratando de salvar el gran océano, no es el único lanzador bueno, debo aclarar, ya que existe un relevo que cumplió cada que lo requerían, pero de la noche a la mañana parecía que eran un equipo totalmente distinto al que consiguió una seguidilla de 13 juegos y con todo respeto esto lo puede pasar a los Tigres de Detroit, los Rangers de Texas o los Mellizos y no ha pasa absolutamente nada.
Es un problema de raíz y un problema que afecta a todas las partes de la organización leo a muchos y yo soy uno de ellos que Aaron Boone no tiene prácticamente nada que hacer ya en la organización. Y sí, como muchos otros jugadores que su continuidad pende de un hilo por la eliminación, puedes rescatar algunos, darlos otra de la otra oportunidad, pero Boone nunca tuvo un argumento sólido para estar ahí.
Puedo escribir de quiénes para mí se deben ir y qué me gustaría ver el próximo año, no es el momento. Al final, puede llegar quién sea y sino tiene idea de a dónde llegó, nuevamente será parte de otro fracaso mientras ven a los demás alzar el trofeo que desde hace tiempo, ya no es suyo.


