¿Por qué le tienes tanto amor a La Franja?” Es la pregunta que le han hecho miles de veces a Gilberto Guzmán, quien fue presidente de la Porra Familiar del Puebla por 42 años, en los que su pasión le ha permitido vivir momentos inolvidables y también peripecias, incluso con algún directivo del club.
Cuando La Franja tuvo su primer ascenso en 1970, Guzmancito decidió juntar a un grupo de amigos que apoyara al equipo en su aventura por la primera división de México. La Porra Familiar de los camoteros había llegado para quedarse.
LA ALEGRIA DE SER CAMPEÓN
Recordó con emoción los dos campeonatos que el equipo angelopolitano logró, los cuáles vivió desde las gradas, e incluso en los vestidores, pues gracias a la buena relación que llevaba con varios futbolistas, pudo vivir el festejo muy de cerca.
“El campeonato que más disfruté fue el de la 82-83, porque fue el primero, aunque en los dos pude estar en el vestidor durante los festejos. Para el segundo también fue una gran emoción, porque fue cuando se convirtió en el campeonísimo”, recordó.
EL DOLOR DEL DESCENSO
La otra cara de la moneda fueron los dos descensos del equipo, en 1999 y en 2005, muy lejanos a la gloriosa década de los 80. Entre malos manejos y jugadores sin compromiso, La Franja provocó un dolor profundo entre sus aficionados.
“Cuando descendió me puse muy mal, me dolió muchísimo, mi familia me tuvo que tranquilizar porque no dejaba de llorar, si se hubiera muerto algún ser querido no habría hecho tanto escándalo como ese día”, dijo.
MORTERO, EL MEJOR
Por La Franja han desfilado grandes jugadores que dejaron marca en el club y que son recordados con gran cariño. Sin embargo, también han estado futbolistas que solo vinieron de paseo y que su aporte futbolístico fue nulo.

CHARGOY LO CEPILLÓ
Fue el exdueño del equipo Jesús López Chargoy quien terminó con la tradición de este grupo de animación, de siempre estar en el Cuauhtémoc a la altura del tiro de esquina de la zona preferente sur, debido a un malentendido generado en 2012, ya que cerca de la ubicación de la porra colocaron una manta con un mensaje en su contra y culpó a Guzmancito.
“Estuve 42 años de mi vida apoyando a La Franja y con ningún directivo había tenido problemas, al contrario, me hice muy amigo de varios. Si yo hubiera sido responsable de la manta lo habría aceptado y pedido disculpas, pero Chargoy no entendió razones y cepillaron mi Porra sin tener culpa. En todos estos años, sólo falté a tres partidos y fue por causas de fuerza mayor. El primero fue cuando falleció mi hija, el segundo cuando murió mi suegro y la tercera fue por enfermedad”, puntualizó.
Ahora sigue a la distancia al club, siempre está pendiente de sus actuaciones, pero ya no acude al estadio Cuauhtémoc como en el auge de su porra. Incluso, ha encontrado mayor cobijo en los encuentros de visitante en las que llegó a organizar excursiones para apoyar a los camoteros.
Don Gilberto es ejemplo de un verdadero aficionado, quien a pesar de ya no poder gritar “Puebla, Puebla, ra ra ra” en las tribunas, aún tiene la esperanza de algún día volver con la Porra Familiar al estadio Cuauhtémoc, con la playera bien puesta y una matraca en la mano.



