A la expectativa de que siga en pie una gira que haría por Japón en las próximas semanas, la miniestrella del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), Chamuel, afronta la cuarentena con buena cara, acostumbrado a sobreponerse a dificultades que lo han llevado incluso a pensar en el retiro en dos ocasiones.
Chamuel es un luchador de baja estatura oriundo de San Juan Tuxco, en San Martín Texmelucan, quien ha tenido que sortear situaciones complicadas a lo largo de su trayectoria, pasando de vender en la Central de Abasto, hasta trabajar en un estacionamiento.
Pero la carrera luchística le ha cambiado en los últimos meses al joven gladiador, sobre todo desde que protagonizó la función del 86 aniversario del CMLL, en septiembre de 2019, en la que se jugó la máscara en un mano a mano con Micromán y terminó perdiendo la tapa.
“Fue un giro de 360 grados (perder la máscara), al quitarme algo que es de mi carrera, que siempre había cubierto mi incógnita, pues para todo luchador es un golpe muy duro quitarle la mejor presea que es la máscara, pero de esas cosas aprende uno, los golpes, las caídas, las derrotas y pues aquí estamos saliendo, sacando lo mejor de uno y aprendiendo de los errores”, dijo.
Justamente aprendiendo de sus errores y mostrando resiliencia, en diciembre hizo historia al convertirse en el primer Campeón Mundial de Microestrellas, derrotando a Micromán, en lo que fue una revancha para él. “Lo mejor que me ha dejado la lucha libre es ser más humano, aunque valoro todo lo que he hecho en mi vida como estar en carteles importantes como en ‘Homenajes a Dos Leyendas’, en el Gran Prix, el evento especial de Día de Muertos, en entrevistas, en un aniversario o ser el primer campeón mundial micro”, comentó.
Pero este logro no fue un golpe de suerte, ni un regalo, significó la consagración de una carrera de 14 años arriba de los cuadriláteros, camino que empezó con el apoyo de su familia, que al dejar San Juan Tuxco y trasladarse a la capital del país para iniciar su aventura, lo recibió y lo impulsó.
“En la lucha libre ya llevo casi 14 años, yo trabajaba en la Central de Abasto en Puebla y venía a la de Ciudad de México a comprar hortalizas, hasta que un día decidí quedarme a la aventura, sabía que tenía familia aquí, los encontré y me vine con ellos, me llevaron a su casa y ahí estuve un tiempo, terminé la mitad de mis estudios y ahí mi tío me invitó a entrenar en el gimnasio Latinoamericano en La Merced, donde daba clases de box profesional.
Primero entrené box, pero me enamoré de la lucha libre cuando vi entrenar al profe Histeria (luchador con largo recorrido en México), nunca me imaginé que iba a acabar de luchador”.
Con 128 centímetros de altura y 55 kilos de peso, Chamuel presume sus inicios en el pancracio, donde pasó de trabajar en la Central de Abasto a ser mascotita que acompañaba a un luchador y después logró obtener su primer personaje, Chuky, aunque tuvo que poner una pausa por una cirugía de corrección ósea.
“Inicié como mascotita, acompañando a otro luchador que se llamaba Marco Rivera, me vio entrenando en el gimnasio, le pidió permiso a mi tío para ir a foguearme y así empezó, me quedé con él como un año, de ahí pasé al nombre de Chuky, también como el Hombre Bala y estuve acompañando a Tinieblas padre, pero me alejé un tiempo de la lucha libre porque me hicieron operaciones de tibia y peroné y tardé en mi rehabilitación”, apuntó.
El amor al deporte de los costalazos lo ha hecho volver del retiro en dos ocasiones, primero tras la cirugía cuando gracias al impulso de un amigo, creó su actual personaje Chamuel, comenzando a aparecer en arenas de Estado de México.
Su segundo regreso se dio después de estar trabajando en estacionamientos y centros comerciales, cuando recibió el impulso de dos destacados luchadores: Psicosis y Carístico (exMístico).

Debuté como Chamuel en el gimnasio Miguel Millán de Toluca y ahí fui emprendiendo en el ámbito independiente, después llegó el punto en el que nos separamos Henry y yo, y seguí abriendo puertas en el ámbito independiente en Neza, Arena Naucalpan y Arena López Mateos.
Pero una vez desilusionado porque no me tomaban en cuenta, empecé a trabajar en un Walmart y en una empresa de estacionamientos hasta que una vez Psicosis y Carístico me mandaron mensaje para que me presentara en la Arena México, hice la prueba y me quedé, eso fue en 2017 y desde entonces soy del Consejo Mundial de Lucha Libre”, indicó.
Ahora acata la cuarentena y espera paciente, pero con incertidumbre por lo que será su futuro a corto plazo, ya que tenía programadas funciones importantes, sobre todo un viaje a Japón entre junio y julio, evento que lo catapultaría como luchador, aunque prefiere mantenerse calmo y seguir enfocado en sus sueños.
“(La pandemia) me afectó muchos eventos de lucha libre en México y en el extranjero, económicamente gracias a Dios no me quejo, ahora sí como dice el dicho ‘tan siquiera para los frijoles sacamos’, pero tenemos gracias a Dios y estamos con mucha salud.
Hay que sobrellevar y ser pacientes, estar me metalizados, tratar de estar bien psicológicamente”. “En el ámbito de la lucha libre tengo muchos sueños, entre junio y julio íbamos ir a Japón, ojalá y no se caiga esa propuesta porque como todo luchador ansío y anhelo, deseo mucho internacionalizarme, representar a México, representar el primer campeón mundial de los Microestrellas y darle una buena imagen a la empresa de CMLL, que le da la oportunidad a personas de baja estatura”, concluyó.



