Héctor Gabriel es la nueva cara de la fiesta brava en Puebla, porque a sus 25 años de edad y luego de cruzar un camino muy complicado, actualmente es el único torero nacido en el estado que está vigente, y eso es gracias a su gran pasión.
De cuna taurina, este joven tepeaquense ha estado en las plazas de toros desde sus primeros días de nacido, pero fue a los 15 años de edad que, tras convencer a sus padres, inició su carrera entrando a la escuela de El Zapata, para tomar su alternativa en 2017 y así convertirse en matador.
Si bien el toreo es su vida, también guarda una profunda afición por el futbol y en especial por el equipo de Puebla de La Franja, la cual ha sabido compartir con su pequeño hijo con quien además ha disfrutado de las buenas actuaciones que ha tenido el equipo en los últimos meses.
DE CUNA TAURINA
Para el amor que le tiene a la fiesta brava sólo hay una explicación: su familia, que le heredó el gusto, ya que desde su abuelo hasta su padre, que era jefe de servicios médicos de la Plaza El Relicario Joselito Huerta, lo acercaron a este llamado arte.
“Vengo de una familia muy aficionada a la fiesta brava y desde chiquito, desde los 15 días de nacido, he estado en una plaza de toros, he visto toros toda mi vida y desde que tengo memoria he estado ligado a la fiesta de los toros como aficionado. Mi abuelo es uno de los aficionados con más pasión, que vive la fiesta brava con mucha emoción y me heredó eso”, comentó.
Tomó tan en serio a los toros que apenas a los 15 años de edad, se animó a decirle a sus padres que quería ser torero, y si bien en un principio se opusieron ya que eran sabedores de todos los riesgos, terminaron por respaldarlo.
“Cuando tenía 15 años les dije a mis padres que quería intentar ser torero, mi papá, que es médico cirujano y estuvo al frente de los servicios médicos del Relicario por 18 años, sabía que esto no es un juego, que de por medio está la vida y púes obviamente no le hizo mucha gracia el decirles que quería intentarlo, pero tuve todo su apoyo y así empezó un camino largo que también en muy poco tiempo se hizo realidad”, indicó.
TORERO DESDE 2017
Fue así que comenzó su formación y no encontró mejor lugar para inicar que la escuela de Uriel Moreno El Zapata que está en Apizaco y a donde se trasladaba todos los días desde Puebla, todo con tal de lograr el sueño.
“En 2012 entré a la escuela taurina del maestro El Zapata, en Apizaco, viajaba todos los días a entrenar y regresaba, después el 9 de agosto de 2014 debuté como novillero, aunque fue una etapa corta porque tuve la fortuna de ganar certámenes nacionales importantes que me fueron dando un nombre en el medio taurino”, recordó.
Tras su debut como novillero a los 17 años, su evolución fue acelerada a tal grado que apenas dos años después, en 2017 tomó su alternativa para convertirse en torero, en un evento que jamás olvidará.
“Fue el 21 de abril de 2017, muy poquito tiempo de haber empezado a entrenar, me convertí en torero aquí en Puebla, en mi ciudad, en manos del maestro Enrique Ponce. Ya son cinco años de torero y la verdad no ha sido un camino fácil, es de mucha vocación, de tener paciencia, de no desesperarse, hay pocas oportunidades, las que he tenido las he sabido aprovechar, he tenido tardes buenas, pero todavía falta ese empujón final para estar donde quiero estar y me hace falta el tener más oportunidades y que las fechas lleguen para poder, junto a mis virtudes como torero y ganas de ser, ponerme en un lugar que me ayude a estar toreando en todos lados”, señaló.
PENSÓ EN EL RETIRO
Sin embargo, desde su debut todo se ha ido complicando en su carrera, pues a pesar de tener cualidades, se le ha complicado hacerse un hueco en las corridas que se organizan sobre todo en la Angelópolis, esto lo tuvo por un buen tiempo sin aparecer en el ruedo, por lo que la idea del retiro le rondó en la mente, aunque gracias al apoyo de su familia se mantuvo avante.
“Es una carrera difícil porque dependes de ti, pero también dependes de la suerte, de muchos factores y después de mi alternativa que la tomé el 21 abril de 2017, vinieron momentos difíciles, no toreé por año y medio, de novillero toreaba con más continuidad, pero de torero ya las cosas cambian, te enfrentas con toreros mucho más importantes, los lugares y los carteles son muy cerrados, es complicado encontrar una fecha para torear, un año y medio es mucho tiempo, aunque aproveché para estar en casa y con la familia, que es mi motor más grande, pero también rondaron mil y un cosas por mi cabeza, pensé en el retiro, pero al final decidí seguir mi pasión y vocación por ser torero”, dijo.
“QUIERO SER IMPORANTE PARA PUEBLA”
Este impulso lo ha llenado de optimismo y confía en que puede trascender, por lo que sus objetivos son claros, aparecer en las plazas más importantes de México, pero también llevar el nombre de Puebla al viejo continente.
“La verdad me gustaría torear muchísimo, en todas las plazas de México, poder ir a España, regresar a Europa a donde ya fui previo a la pandemia, en octubre de 2019 estuve en Francia y triunfé, tuve sensaciones muy importantes, iba a regresar a Europa, pero con la pandemia todo se cayó, eso es lo que anhelo, ser importante y que la gente quiera verme torear”, explicó.
Por ende, ha hecho cambios en su carrera, desde tener a Víctor Pastor como su apoderado, hasta rodearse de un equipo de profesionales que lo están ayudando a potenciarse, como José Canales, destacado preparador físico que trabaja muy de cerca con el piloto Sergio Checo Pérez.
“Quiero ser un torero importante para el estado, hace tiempo que no sale de aquí uno destacado, soy el único activo que hay y desgraciadamente son cuatro años fuera de El Relicario, no he podido torear en mi tierra y en mi plaza, pero me he dado cuenta que esta carrera no es de planes ni anhelos, esto hay que vivirlo día con día. Estoy ilusionado, tengo de la mano a uno de los preparadores físico más importantes en México, José Canales, que trabaja mucho con Checo Pérez, me he hecho de un equipo importante junto con mi apoderado, que es el matador Víctor Pastor, quizá no he podido torear en plazas importantes, pero sí he podido hacer firme un equipo para que en momento de presentarme no haya margen de error y estar preparado cuando vengan las cosas”, indicó.
GRAN AFICIONADO DEL PUEBLA
Cuando no está ataviado con el traje de luces y no tiene el estoque en la mano, a Héctor Gabriel le gusta ponerse la playera del Puebla, el equipo de sus amores en un deporte que sabe disfrutar al máximo junto a su hijo.
“Compartiendo esta pasión junto con mi hijo, yo lo llevo al estadio, así como mi padre lo hizo conmigo, porque desde muy chiquito soy aficionado al Puebla, es una de mis grandes pasiones, la tauromaquia es mi vida, pero el Puebla es para mí una pasión que la llevo al límite, me encanta estar cada quince en el estadio, me encanta compartirlo con mi hijo, tiene seis años y es un gran aficionado, seguimos al equipo a todos lados, en mi casa el futbol y el Puebla es como la religión”, apuntó.
Por ende, ha disfrutado de los buenos momentos que ha vivido el club durante los últimos meses, sobre todo desde la llegada de Nicolás Larcamón a la dirección técnica, por lo que de cara al Apertura 2022, está ilusionado con que La Franja pueda trascender y aspire por fin volver a coronarse.
“Al principio todos teníamos la incertidumbre, nos quitaron nombres importantes, pero el torneo pasado ha sido uno de los que nunca se te van a olvidar, llegamos a las instancias finales, se luchó y creo que se hizo un trabajo extraordinario, Nico hace un papel que hace mucho tiempo no se veía y eso te genera ilusión. Estoy confiado de que el cuerpo técnico y jugadores están comprometidos y eso nos devuelve la ilusión de que pronto podamos verlo campeón, porque es algo que ya merecemos”, finalizó.




