Aburrieron Puebla y Chivas en el partido que levantó el telón en el Guard1anes 2021 de la Liga MX, con empate a un gol en el Cuauhtémoc.
El partido entre Puebla y Chivas arrancó con un equipo rojiblanco insistente por tomar la ventaja, generando la primera de peligro al minuto 12 por los botines del veterano delantero Oribe Peralta, quien sacó un espléndido recurso como lo es la media tijera para rematar el esférico, aunque igual de fantástica fue la reacción del arquero Antony Silva quien mandó ese remate al tiro de esquina.
Minutos después, una jugada a profundidad de Antuna terminó en pena máxima cometida por Juan Segovia, misma que le fue confiada al capitán Jesús Molina, pero aunque engañó al portero paraguayo Silva, el disparo pasó desviado.
La respuesta de La Franja se dio a los 37 minutos, producto de un buen avance en colectivo y dejando la pelota en los botines de Javier Salas, quien sacó un centro a primer poste que fue rematado por Santiago Ormeño, cambiando el rumbo hacia el poste más lejano de Gudiño.
¡La era del Larcamonismo inicia con un empate a 1 en el 🏟 Cuauhtémoc! #LaFranjaQueNosUne🎽 no dejó de correr y sumamos el primero punto del #Guard1anes2021🔵
¡Esto apenas comienza, hijos de su Enfranjadísima! pic.twitter.com/AbQjmOj5IG
— Club Puebla🎽 (@ClubPueblaMX) January 9, 2021
La segunda mitad no podría ser inmejorable para el equipo de Vucetich, pues en menos de dos minutos esa desventaja que se habían llevado en el primer tiempo desapareció con un gol de Miguel Ponce, quien sacó un potente disparo de la media luna siendo difícil para Silva de atajar.
Cesar Huerta y Chicote Calderón fueron revulsivos pasados los 60 minuto, y de sus botines salió una jugada que puso a temblar a el conjunto de la Angelópolis, pues Calderón realizó una buena conducción a profundidad sacando un centro raso que de tacón trató de resolver su compañero, pero el guardameta de La Franja atajó debido a su buena ubicación y a la poca potencia con la que iba el disparo.
El partido bajó de revoluciones y el empate pareció ser la apuesta por parte del equipo local, quien a base de pequeñas faltas logró cortar el ritmo del juego, disminuyendo así la sensación de peligro que daba su rival durante toda la segunda mitad.


