Es relativo
Lic. Guillermo Pacheco Pulido
El autor de Los verdaderos Ángeles de Puebla, Manuel Frías Olvera, al seguir comentando sobre la poesía en Puebla, nos decía que esta es el reflejo de algo que nos agita, que bulle, que campanea nuestro espectro bajo el influjo del heroísmo, del amor, la santidad, el dolor, la tristeza y, en general, de lo que hace exteriorizar los sentimientos humanos.
A continuación mencionamos a los poetas que nos presenta en su libro:
Manuel Rivadeneira y Palacio: gran poeta, estudió la carrera de leyes, sin haberla concluido por enfermedad.
Fue profesor de Literatura en el Instituto Normal del Estado y en preparatoria enseñó Humanidades y Letras.
Obtuvo premios, reconocimientos y medallas en justas literarias locales y nacionales. Se le conocía como El poeta blanco.
Su amigo José López Portillo y Rojas dijo que “Manuel Rivadeneira, además de poeta e intelectual, es un santo”. Una Escuela lleva su nombre.
Ignacio Romero y Vargas: fue una personalidad multifacética, poeta, político, patriota, amigo.
Nació en Acatzingo, fue un gran gobernante y estudiante permanente de todas las áreas humanistas.
De sólida cultura, estudió además en el Seminario Palafoxiano de Puebla, lo que le llevó a ser un intelectual de gran reconocimiento.
Fue estudiante universitario en el Colegio del Estado.
Interrumpió sus estudios por la intervención francesa en Puebla; se alistó en el cuerpo de voluntarios y participó en la batalla del 5 de mayo y en el sitio de 1863.
Tipo guerrillero, combatió al enemigo en Matamoros y Tepeaca.
Fue un gobernador del Estado respetado y querido por la población.
Rafael Cabrera y Camacho: nació en 1884. Cuando cursaba la escuela preparatoria participó en un concurso poético celebrado en el Colegió del Estado y obtuvo el primer lugar.
Lo hizo con un verso intitulado A unos ojos, popularizado en todo nuestro país.
Más tarde creó una composición literaria denominada A los Niños Héroes de Chapultepec, que obtuvo el primer lugar en la Ciudad de México al celebrarse el Centenario de la Independencia.
Esto le valió el reconocimiento del presidente de la Republica Porfirio Díaz Mori, que estuvo presente en la ceremonia alusiva.
El mandatario le dijo al joven poeta: “Por usted ha hablado la patria agradeciendo a sus héroes, mucho se honraría mi gobierno si usted colabora con él”. Tuvo varios cargos como embajador.
Su obra poética está en el libro Presagios, editado en 1913.
José María Cordero y Márquez: en el libro de Frías Olvera se le cita como gran poeta.
Como poeta cultivó al estilo de la Fábula Clásica su obra, que fue publicada por su hijo, el distinguido intelectual poblano y excepcional hombre de letras, Don Enrique Cordero y Torres, y a quien Puebla le debe reales reconocimientos.
Ramón Díaz Ordaz: poeta humanista y catedrático de latín, escribió su libro Reflejos.
Salvador Fidel Ibarra: ganó el Premio Nacional de Poesía y obtuvo una “Flor Natural” con su poema El milagro de la Fe. Escribió un libro denominado Joyel y las obras teatrales: De Flandes vino la luz, Intermezzo, Más fuerte que yo y Avívate Hombre.
Delfino C . Moreno: gran humanista, dominaba el latín y el griego. Mi musa es un poema que obtuvo el primer Premio Nacional en el certamen convocado por la Academia Mexicana de la Lengua.
Fue director de la Biblioteca Lafragua. Su obra está contenida en dos libros: Psiquis odas libres y Semblanza del poeta.
Ovidio Moreno Vargas: fue un poeta que obtuvo la “Flor Natural” en el Certamen Lírico Nacional de Primavera con el poema Canto a la Reina de la Primavera.
César Garibay: nació en Morelia pero fue considerado poblano; estudió en el Seminario Palafoxiano de Puebla. Fue maestro en la Universidad de Puebla. Su obra está contenida en dos libros, uno de ellos Mayólica.
José Recek Saade: poeta innato. Sus trabajos fueron premiados nacional e internacionalmente. Tiene una gran obra cultural que habría de ser publicada.
Gabriel Sánchez Guerrero: poeta, abogado penalista, catedrático y juez civil. Madrigales es el libro que contiene parte de su trabajo. Su obra majestuosa fue La fundación de Puebla, poema que obtuvo el primer lugar en Juegos Florales.
Gregorio de Gante: poeta completo, hombre revolucionario auténtico y maestro de las juventudes.
Se unió a las fuerzas revolucionarias de 1910 y obtuvo el grado de Capitán. Fue herido en la pierna izquierda. Terminó siendo Mayor del Ejército. Se dedicó a la enseñanza y a la poesía.
Se le reconoce como el más grande poeta cantor del pueblo. Hay tres grandes obras poéticas que lo inmortalizaron: El charro, Piropos al rebozo y La china poblana.
Algunos de sus libros son: Canciones de humano amor, Breviario y Puebla y estampas de mi tierra.
Todos los personajes aquí citados tienen magníficos trabajos culturales y poéticos. Merecen cada uno un libro o varios, pues su legado enorgullece la vida poblana.
Todos ellos son esencia de la estructura cultural poblana.


