Mariana Flores
“Ojalá todas se fueran con el novio, porque de ser así, no las estaríamos buscando”. Esas fueron las palabras de María Luisa Núñez, presidenta del Colectivo Voz de los Desaparecidos, quienes ayer colocaron el “Árbol de la Esperanza” en el zócalo capitalino.
Y es que de las 3 mil personas que estiman desaparecidas desde el 2008 en el estado, 60% son mujeres. Ante este escenario, reconocen que el estigma de “seguro se fue con el novio” merma la directriz de búsqueda por violencia de género o la investigación.
Este es el caso de Fabiola Narváez, una joven de 25 años de edad, que desapareció el pasado 13 de enero de este año en la zona de la Central de Abasto, cuando acompañada de Betzabeth Dayan -también desaparecida-pretendían tramitar una tarjeta de débito para recibir la manutención de sus hijas.
Su madre, María Eugenia Rojas, reconoció que al acudir a la Fiscalía General del Estado (FGE), entre modos y malas contestaciones para levantar la denuncia por desaparición, la primera respuesta recibida por las autoridades fue “seguro se fue con el novio”.
“A mi hijo, que es el que lleva el caso, lo primero que le preguntaron fue que si no se había ido con alguien, con el novio, como en tono de burla y eso no se vale. Mi hija es mamá, y siempre estaba a cargo de sus hijas, y ese día ya no regresó. Hasta la fecha nos siguen preguntando eso”.
Entre inevitables lágrimas al recordar a su hija, la señora María contó a Crónica Puebla que sus dos nietas, una de siete y otra de tres años, son la principal razón por la que no podría plantearse la posibilidad de que Fabiola hubiera desaparecido por abandono.
“La niña grande a cada rato me pregunta. Ella se dio cuenta de que a su mamá se la habían llevado. Yo le decía que se había ido a trabajar, hasta que un día me dijo ‘abuela, no me mientas ya sé que a mi mamá se la llevaron y que ya no va a regresar’, me dice ‘abuela, podemos llorarle un poquito a mi mamá’ y eso a mí me quiebra”, narró.
La mujer forma parte de las 100 familias que integran el Colectivo Voz de los Desaparecidos en Puebla, mismas que ante la llegada de las fiestas decembrinas exigieron al Congreso del Estado que los integrantes de la Comisión de Búsqueda sean colaboradores de la ONG.
“No dejen de buscar a sus hijos, ellos no se fueron solos. Desgraciadamente vivimos en un país donde el sistema de desaparición forzada es una pandemia, ¿qué vamos a hacer?”, sentenció María Eugenia Rojas.
SER MUJER, UNA VULNERABILIDAD
Para Octavio Luna, responsable del área de Seguridad y Justicia del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría de la Universidad Iberoamericana de Puebla, “la situación de una mujer desaparecida es completamente distinta y es mucho más grave que la de un hombre. La cuestión es una resultante grave como para explicar las relaciones sociales en general”.
A Crónica Puebla, y luego del hallazgo de una identificación de un poblano en una fosa clandestina ubicada en Veracruz, explicó que el caso de las personas que desaparecen en situación de tránsito es difícil en términos burocráticos, y este escenario se complica aún más siendo mujer.
“Quienes desaparecen en situación de tránsito ya de por sí tienen una desventaja por pobreza o por falta de comunicación, y estos son factores que suman vulnerabilidades. (…) El ser mujer en México, en este entorno patriarcal cultural completamente machista, es una situación de vulnerabilidad añadida a la pobreza, a la migración, al color de piel”, dijo.


