Mariana Flores
Sergio Rosas, quien sentado detrás de una mesa donde reposan cientos de figuras coloridas de azúcar, espera la visita de familias poblanas que conservan la tradición de la colocación de alfeñiques en los altares de sus difuntos.
Él y su esposa, Angélica Pacheco, son herederos de las recetas que se han elaborado durante 55 años, en el municipio de Izúcar de Matamoros.
Sergio narró a Crónica Puebla que desde hace una década el negocio de la venta de alfeñiques para colocarse en Día de Muertos se volvió por poco insostenible, pues de producir y vender hasta 20 mil piezas en temporada, actualmente elaboran mil y no logran vender todas.
Los alfeñiques son figuras elaboradas a base de azúcar, grenetina, pintura vegetal y huevo, que moldeadas a mano forman figuras como borregos, pollos, mulas, canastas, zapatitos de bebé, calaveras, flores y frutas.
La tradición regional indica que los dulces tienen lugar especial en los altares para los fieles difuntos.
De acuerdo con la creencia popular, el azúcar significa la alegría en el altar. A los difuntos adultos se les colocan figuras como borregos y frutas, mientras que a los niños se les ponen los zapatos rosas o azules.
También se cree que quienes regresan a visitar por primera vez su altar, deben tener una mula para que puedan llevar su ofrenda.
Sergio Rosas comentó que cada pieza tiene un costo que varía de los tres hasta los 25 pesos, dependiendo de la complejidad de su elaboración que comienza desde por lo menos tres meses antes del 25 de octubre, cuando comienza la temporada.


