La incapacidad para obtener una canasta básica se redujo de 24.3 a 21.9 % entre 2020 y 2022
Claudia Espinoza
La pobreza alimentaria en Puebla registró una ligera disminución entre 2020 y 2022, de 24.3% a 21.9%, según datos del extinto Coneval.
Aunque la reducción es marginal, refleja pequeños avances frente a un problema estructural.
El Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social 2024 revela que el 45.4 % de la población poblana vive en situación de pobreza y 7.3 % en pobreza extrema.
Además, el ingreso mensual per cápita en el estado es de apenas 5 mil 732.22 pesos, lo que limita el acceso a alimentos suficientes y nutritivos.
La baja en la carencia alimentaria se relaciona con programas federales como Producción para el Bienestar y Sembrando Vida, enfocados en fortalecer la autosuficiencia alimentaria en zonas rurales.
Sin embargo, estos avances siguen siendo insuficientes dado el tamaño de la problemática.
A nivel local, el DIF estatal mantiene programas de desayunos escolares y apoyos alimentarios, aunque su alcance es
limitado.
Paralelamente, el gobierno estatal y el municipal han impulsado obras de infraestructura, entre ellas pavimentaciones, mantenimiento vial y mejoras educativas e hidrosanitarias, como parte del Programa Anual de Obra Pública 2025.
Expertos advierten que la inseguridad alimentaria en Puebla es estructural.
Señalan que el asistencialismo ha ocultado causas de fondo, como la precarización laboral y el abandono del campo.
Por ello, proponen una estrategia interinstitucional que incluya a universidades, organizaciones civiles y comunidades para garantizar el derecho a la alimentación y reconocer la diversidad territorial del estado.


