Diana López Silva
El campo mexicano, incluido el poblano, tendrá este año uno de sus mayores retos para mantener sus niveles de competitividad, pues entrará en vigor la regulación del glifosato.
De acuerdo con Carlos Sosa, presidente del sector alimentos, bebidas y agroindustria de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), este agroquímico es considerado como cancerígeno, por lo que ya fue prohibido y este año tendrá que dejarse de utilizar de forma definitiva en los cultivos del país.
Esta determinación, agregó, ya fue publicada en el Diario Oficial de la Federación y la medida podría provocar un aumento en el precio final de los productos tanto naturales como procesados, pues se tendrán que utilizar otro tipo de pesticidas.
Manifestó preocupación ante la medida, pues, si bien busca proteger la salud de los mexicanos, no hay un herbicida alterno, lo cual “provocará un impacto en la productividad del campo” y el encarecimiento en los procesos agrícolas, porque aún no existe el sustituto y, en consecuencia, elevará los precios de los alimentos, “porque se produce menos”.
El uso del glifosato se atribuye a las operaciones de la firma Monsanto, perteneciente a Bayer, desde 1974, y pese a protestas de grupos ambientalistas y defensores del maíz, la farmacéutica trasnacional ha negado que este agroquímico sea nocivo.
Carlos Sosa destacó la importancia del debate en el que se encuentra el glifosato en México, ya que Puebla es productor de las hortalizas que surten a los estados vecinos, lo que conlleva una alta responsabilidad en cuanto a la inocuidad de los alimentos que se producen en el territorio.
Resaltó que Puebla es líder en producción de hortalizas, como zanahoria, calabaza, chayote, jitomate, tomate verde y brócoli.
Todos estos productos son exportados a Estados Unidos y Canadá, para el mercado de la comida china en estos países de Norteamérica, por lo que se deben reforzar las medidas de seguridad sanitaria y garantizar la exportación.


