Constanza Vázquez
A dos años de cumplir la mayoría de edad, Sebastián se convirtió en padre. Su esposa –quien tiene la misma edad– dio a luz a un niño a los ocho meses de gestación. Ambos fueron separados tras el parto, pues la madre tuvo un derrame cerebral y el pequeño fue ingresado a la incubadora por ser prematuro.
Desde el pasado jueves 9 de julio, el joven padre ha dormido en la carpa que improvisó el ayuntamiento de San Andrés frente al Hospital General de Cholula, para que los familiares de los enfermos de COVID-19 se resguarden mientras esperan noticias de parte de los médicos.
Sin un peso en la bolsa, ni un suéter para cubrirse del frío, Sebastián y su esposa salieron de su natal Quimixtlán, en la Sierra Norte, para que ella recibiera atención en la capital del Estado.
El hombre de familia tiene las orejas rojas por usar todo el día tres cubrebocas encimados, pues tiene miedo de contagiarse, ya que de él dependen su esposa y su recién nacido.
El pasado jueves tuvo que decidir en qué hospital quedarse, pues a su esposa la trasladaron a Izúcar de Matamoros y su bebé se quedó internado en el hospital de Cholula. Decidió quedarse a montar guardia frente al nosocomio donde su hijo lucha por vivir. Gracias a la solidaridad de un taxista, ha podido usar un celular para estar al tanto de la evolución de su esposa.
No sabe explicar si su esposa tiene un derrame cerebral o coronavirus, pues lo último que le dijeron fue que la subieron al piso en el área covid. Mientras que de su primogénito le dicen que se encuentra delicado porque tiene síntomas del virus, pero aún no le realizan la prueba.
Después de pasar dos noches con frío y con prendas prestadas, una joven que visitaba un familiar se enteró de su situación y lo viralizó en las redes sociales.
Bastó que el video estuviera un par de horas en internet, para que el secretario de Bienestar de San Andrés Cholula, Edgar Hernández, acudiera a brindarle un apoyo económico y un par de despensas.



