El Instituto Mexicano para la Competitividad señala a qué se debe la brecha que aquí mantiene en rezago a las mujeres
De los 28 países de América Latina, México es el cuarto con peores condiciones laborales para las mujeres.
Aquí, por la cultura familiar y social machista y la falta de políticas públicas para la igualdad laboral, la mayoría de quienes deciden ejercer la maternidad está obligada a pausar su desempeño o su ascenso en trabajos fuera de casa.
Esta interrupción se prolonga hasta por diez años.
Además, una de cada tres mujeres mayores de 15 años se dedica exclusivamente a tareas del hogar, esto es, 17.2 millones de mexicanas.
En proporción, por cada 17 mujeres en esa condición, hay un hombre que dedica todo su tiempo al trabajo de casa.
Este diagnóstico y las cifras son recogidos por el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).
También hace acopio de las estrategias que han empleado otros países para abatir esta brecha de desigualdad, en ocasión de las campañas electorales para renovar legisladores y gobernantes.
LAS DIFERENCIAS
En resultados de estudios realizados por el Inegi y el Instituto Nacional para las Mujeres, se indica que 55% de las mujeres con empleo lo desempeñan en la informalidad. En el caso de los hombres, la proporción es de 49%.
“Esto implica que más de la mitad de las trabajadoras en el país no tiene certidumbre jurídica, carece de acceso a servicios de salud y no cuenta con prestaciones laborales”, explica el reporte del Instituto Mexicano para la Competitividad.
En promedio, las mujeres ganan 6 mil 360 pesos al mes, mientras que los hombres perciben 9 mil 762 pesos.
Esto se traduce en una brecha de ingresos de 35%; “es decir, por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer recibe 65 pesos”.
A estos factores de bienestar social y economía se añade la violencia.
Tres de cada 10 mujeres han enfrentado violencia laboral a lo largo de su vida.
El tipo de violencia que reportan las mujeres con mayor frecuencia es la discriminación por razones de género, que se refleja en situaciones como tener menos oportunidades que un hombre para ascender o recibir un menor pago que sus pares hombres.
Esto es: 24% de las trabajadoras entre 25 y 34 años declaró vivir una situación así.
Únicamente 8% de mujeres solicitó apoyo o denunció la discriminación que enfrentó.
Esto se explica por miedo a las consecuencias o amenazas en 22 por ciento de los casos reportados.


