Ilse Aguilar
Porque fundó el Panteón Municipal de Puebla en 1880, la tumba de María Merced Huerta se conserva limpia.
Hoy tiene flores y adornos de gente que le dedica regalos y rezos, aunque no tienen idea de quién fue.
Era bebé.
Nació el 30 de abril de 1880 y falleció a los cinco días.
El encargado del archivo del panteón, José Miguel Beristáin Lima, indica que el predio le pertenecía al antiguo Rancho de Agua Azul y fue abierto como cementerio público el 4 de mayo de aquel año.
Antes de eso, los difuntos se enterraban en los atrios de los templos y fueron saturados.
Al día siguiente, María Merced Huerta fue sepultada.
No hay registro de visitas ni trámites de familiares.
“No tenemos los nombres de sus papás, nada. Sólo de la inhumación y que todos los servicios se dieron de forma gratuita a la familia, para que empezara a utilizarse”.
Se intentaba contrarrestar la renuencia a enterrar difuntos en un sitio ajeno a iglesias.
Sobre la tumba fue colocado un monumento de piedra, cercado para cuidar y delimitar el espacio. La administración del panteón la que se encarga de su mantenimiento.
Hay cempasúchil, rehiletes y muñecas para la bebé.
Beristáin Lima refiere que hay tumbas abandonadas de bebés y niños porque no se sabe quiénes son.
“A veces llega una mamá y cuenta que ella estaba en el hospital y que algún familiar vino a sepultar al hijo y no supo dónde; a veces es posible identificar el nombre”.
PERSONAJES
Cerca de 300 tumbas están catalogadas como “monumentos históricos”: las de los hermanos Serdán, jefes políticos y artistas plásticos.
Restos de combatientes de la Batalla 5 de Mayo y revolucionarios que pelearon en casa de los Serdán fueron exhumados y resguardados en otros sitios.
Están edificaciones para los miembros de la familia Bello, empresarios que llegaron a Puebla y fueron coleccionistas de arte, que en 1944 fue acervo del Museo José Luis Bello y González.
Se conserva la tumba de Juan Crisóstomo Bonilla, republicano del Ejército de Oriente quien combatió el 5 de mayo y luego sustituyó a Ignacio Zaragoza y la de Altagracia Calderón, La Charra, enfermera y combatiente de la misma batalla, quien falleció el 27 de octubre de 1917.
También está la tumba de la familia Glockner Lozada; Julio fue rector de la Universidad Autónoma de Puebla en los años 60, durante la reforma universitaria.


