Estacionarse para ver a Pericos era cosa de “a la vuelta” porque en el frente había terracería; y en el Cuauhtémoc faltaban 13 años para que hubiera rampas, pero ya había pisado el césped El Rey Pelé.
De los parques industriales, nada aún; para esta época, el corredor fuerte estaba en Cuautlancingo, seguido por el de Huejotzingo y se cuece aparte San Martín Texmelucan.
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