La imagen data de 1999, pero podría haberse capturado ayer, hoy o incluso mañana. En Puebla, las lluvias se han ensañado siempre con los que menos tienen.
Los que duermen “con el Jesús en la boca”, literalmente, esperando que una tromba no les quite lo poco que tienen.
Los más desafortunados, quienes habitan bajo techos de lámina o cartón. Aquellos que, además, nacieron, crecieron y seguirán viviendo a la orilla de ríos o en barrancas convertidas en “zonas habitacionales”, gracias a la corrupción y el crecimiento desordenado de la mancha urbana. Una triste realidad de ayer, hoy y mañana.


