Es 1910 y el presidente Porfirio Díaz tiene los días contados en el poder. Sin embargo, las muestras de modernidad, de desarrollo y de un país cuyo presidente añora ver como Francia se ven reflejadas en el ferrocarril, la energía eléctrica, sus calles y las carreras de automóviles, un invento que llegó al país en 1896, cuando las familias Limantour y De Teresa importaron los primeros ejemplares.
La gráfica muestra a un participante de la Carrera Imparcial Puebla, ante cientos de asistentes que se maravillancon esta máquina.
Fotografía: Mediateca INAH


