Diana López Silva
La pandemia del COVID-19 ha incrementado 30 por ciento los casos de depresión o ansiedad, que en esta temporada del año puede confundirse con la depresión estacional, pero requieren atención diferente, alertan especialistas.

Durante esta temporada de invierno, los casos de depresión incrementaron debido al confinamiento prolongado y la falta de contacto social, provocado por una pandemia que además cobró la vida de conocidos, familiares y amigos.
María del Carmen Mora Ávila, catedrática de la Facultad de Educación y de los Posgrados de Enfermería de la UPAEP, explicó que en otoño e invierno se presenta la depresión estacional, así como trastornos de ansiedad.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 4 por ciento de la población mundial está afectada por un cuadro depresivo o un cuadro ansioso antes de la pandemia; de hecho, para 2020 se estimó que la segunda causa de discapacidad o enfermedad discapacitante sería la depresión en países desarrollados, pero en los subdesarrollados, como caso México, sería la primera causa.
La disminución de la luz solar impacta en el aspecto físico, específicamente en la producción de algunos neurotransmisores como son la serotonina, la melatonina y dopamina, que influyen en el estado de ánimo.
DEPRESIÓN ESTACIONAL Y POR PANDEMIA
Carmen Mora detalló que entre la sintomatología de un cuadro depresivo estacional está la tristeza prolongada –más de dos días– que puede llegar a durar meses, también la falta de energía, la pérdida del interés en actividades que se disfrutan, la pérdida de sueño y alteraciones en la alimentación.
Por ello, recomendó tomar “baños de Sol” por 20 minutos diarios, hacer uso de la luminoterapia o fototerapia, es decir, la exposición a la luz artificial para ayudar a la generación de neurotransmisores.
También es muy útil no reprimir las emociones y compartir lo que se está sintiendo con las personas con las que se convive a diario María Guadalupe Szymanshi Peter, psicóloga de la Clínica del Centro de Salud Integral de la UPAEP, indicó que comunicarse sólo por dispositivos móviles o llamadas telefónicas también ocasiona estragos en la salud mental de personas que experimentan ansiedad, estrés o depresión ocasionada por la incertidumbre, incluso pánico por el virus.
VIOLENCIA FAMILIAR
María Cristina Pérez Grados, coordinadora del Centro de Estudios de la Familia y Sociedad (CEFAS), explicó que, de acuerdo con cifras del Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia, entre febrero y marzo, con el inicio de la pandemia, hubo un aumento en casos que reflejan la dificultad de estar las 24 horas del día encerrados en casa con la familia, pues las víctimas conviven con su agresor.
Lo anterior tiene como detonantes factores como el insomnio o la sobreexposición a información sobre la COVID-19, consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, provocando que algunas personas experimenten diferentes síntomas que requieren de atención, como miedo, incertidumbre, enojo, desesperación, tristeza y sentimientos que puedan provocar ataques de ansiedad y pensamientos de que “el mundo se va a acabar”.
EL SUICIDIO
Los niveles de depresión y ansiedad en Puebla prendieron focos rojos en sectores como el Legislativo, por lo que en agosto la Comisión de Salud aprobó un punto de acuerdo para exhortar al gobierno estatal a implementar una campaña de prevención del suicidio.
La diputada Nora Merino Escamilla (PES) indicó que el Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (Igavim), hasta mayo de 2020, registró 20 suicidios en el estado, casi la mitad de los 47 ocurridos en 2019.
En agosto, la Comisión de Salud aprobó exhortar a la Secretaría de Salud estatal a hacer un estudio de viabilidad para brindar servicios de salud mental en hospitales, al considerar que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 40 segundos una persona se quita la vida por trastornos mentales.
La diputada María del Carmen Saavedra (Morena) señaló que, en cuanto a las repercusiones económicas, en el mundo se pierde cerca de un billón de dólares al año en productividad debido a la depresión y la ansiedad.


