Por: Mariana Flores
Miguel Barbosa Huerta, gobernador de Puebla, descartó la emisión de un nuevo decreto en el que se haga obligatorio presentar el certificado de vacunación contra COVID-19 para el acceso a espacios públicos cerrados, como se había anunciado en noviembre del año pasado.
El mandatario aludió a la “autorregulación” a la que ha exhortado desde los primeros días de enero, y consideró que la sociedad ya aprendió de los decretos emitidos en su momento con el objetivo de evitar la propagación de la COVID-19, por lo que aseguró que no se impondrán nuevos lineamientos sanitarios de ningún tipo.
“El papel del gobierno es el fortalecimiento del sistema de salud. Poner a disposición de la gente instrumentos de salud. La gente tiene que cuidarse. Ya no puede ser que esté pensando que la gente solo se va a cuidar si hay un decreto que cumplir; eso ya pasó y funcionó”, resaltó.
Agregó que, derivado de los índices de formación y comportamientos adquiridos durante poco menos de dos años de pandemia, ya “nadie está pendiente de los semáforos epidemiológicos”, por lo que “ya no tiene mucho sentido” imponer sanciones por el descuido de medidas sanitarias.
Fue el 19 de noviembre cuando el gobernador de Puebla anunció que se haría obligatorio que las personas que acudieran a lugares públicos cerrados presentaran el código QR incluido en el certificado de vacunación contra coronavirus.
Más tarde, señaló que pese a que el dictamen se encontraba listo, sus repercusiones debían ser consensuadas con las cámaras empresariales del estado, para evitar afectaciones a la recuperación económica.
Ayer, la cifra de contagios de coronavirus pasó de 285 a 743 en el conteo oficial.
De acuerdo con la Secretaría de Salud del estado, hasta la última jornada de aplicación de vacunas, se alcanzó que el 96.1 por ciento de la población cuente con al menos una dosis de las vacunas multimarca contra coronavirus.
Esto es que 3.9 por ciento de la población de 18 años de edad, 178 mil 801 habitantes, se mantienen en el grupo de rezagados sin recibir ninguna dosis, a un año de iniciadas las jornadas de inoculación en Puebla.


