La Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) anunció este lunes que ha revocado su autorización de uso de emergencia de cloroquina e hidroxicloroquina, fármacos desarrollados originalmente contra la malaria, para combatir al coronavirus.
La jefa científica de la FDA, Denise Hinton, comunicó que tras revisar la nueva información de los recientes ensayos clínicos, el organismo llegó a la conclusión de que «es poco probable» que los regímenes de dosificación sugeridos «produzcan un efecto antiviral».
«Además, a la luz de los graves casos cardíacos en curso y otros efectos secundarios graves, los beneficios conocidos y potenciales de la cloroquina y la hidroxicloroquina ya no superan los riesgos conocidos y potenciales para el uso autorizado», afirmó la agencia.
La controversia asociada al uso de la hidroxicloroquina no ha parado de crecer, en especial desde que dirigentes políticos como Donald Trump, Jair Bolsonaro o Nayib Bukele defendieran personalmente su uso terapéutico contra el COVID-19. La Casa Blanca incluso llegó a enviar dos millones de dosis de hidroxicloroquina a Brasil para combatir el coronavirus.
No obstante, el medicamento ha generado a nivel mundial dudas sobre si puede ser definido como tratamiento para el coronavirus, debido a la falta de evidencias sobre su efectividad, y algunas investigaciones han indicado que podría incluso perjudicar a los pacientes.
Ni siquiera la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene clara su eficacia y ha cambiado de opinión sobre su recomendación. El pasado 25 de mayo la organización anunció la suspensión temporal de sus ensayos clínicos con hidroxicloroquina. No obstante, a principios de junio su director, Tedros Adhanom Ghebreyes, afirmó que la organización está dispuesta a reanudar las pruebas.
El pasado 4 de junio, los investigadores de la Universidad de Minnesota determinaronel día anterior que el fármaco no es mejor que un placebo para prevenir la infección del coronavirus. Un día después, Gran Bretaña decidió poner fin a un masivo tratamiento experimental de pacientes diagnosticados con COVID-19 en el que se les administraba hidroxicloroquina. (La Crónica de Hoy)


