La neblina que ayer le tapó el sol a Puerto Rico y le puso más brillante la luna provino del desierto más extenso del planeta.
El fenómeno es frecuente pero hacía medio siglo que no se ponía tan densa la tolvanera sobre este punto del Caribe.
Punto de encuentro de los vientos, el remolino de polvo viaja ocho mil kilómetros sobre el Atlántico y envuelve a esta isla y le causa estragos a la población con enfermedades respiratorias porque resulta imposible no toser con bocanadas de este aire saturado de polvillo.
Al lado de estas líneas, el clima y sus quiebres para Asia: le vierte el monzón de verano a Corea del Sur con una lluvia pertinaz, igual que a Nepal y Birmania.
Todo esto serían sólo momentos de postal, si no fuera porque la pandemia de coronavirus asedia los pulmones de todo el mundo y la enfermedad se cuela al cuerpo por la humedad y por la nariz.


