Ayer, el papa Francisco fue llevado en silla de ruedas a presidir la audiencia general de cada semana en el aula Paulo VI.
Utilizó bastón para llegar al asiento central y ahí despachó con sus interlocutores agendados.
Su médico, Sergio Alferi, indicó que la dificultad para caminar resulta un achaque normal de la edad del jerarca, 87 años.
En julio de 2021, se le extirpó una parte del colon; en abril siguiente, en cirugía se le reparó la rotura de ligamentos de la rodilla derecha. En junio de 2023, fue operado del abdomen por riesgo de obstrucción intestinal.
Por molestias respiratorias, en diciembre canceló un viaje a Dubái y ha cedido la lectura de homilías y discursos.
Una década de cambio
Desde el inicio de su pontificado, en 2013, Francisco ha realizado la ceremonia de “Lavatorio de pies”, solemnidad del jueves de la Semana Mayor, con personas encarceladas, tal como lo hacía en su natal Argentina.
Sus antecesores realizaban la tradición con sacerdotes o católicos laicos.
Para 2016, hizo la reforma a las normas de los servicios en todo el mundo para incluir mujeres en esta usanza. Antes de ello, estaba oficialmente reservada para varones.


