Es relativo
Lic. Guillermo Pacheco Pulido
El amigo, gran jurista Alfredo Mendoza, me envió “LA METÁFORA DE LA FELICIDAD ESCONDIDA” que dice: cuenta una antigua leyenda hindú sobre la creación de la humanidad. Se reunieron los Dioses para crear a la mujer y al hombre, los hicieron a su imagen y semejanza.
Uno de ellos dijo que no estaba bien que los crearán a su semejanza porque se podían convertir en dioses, hagamos que en algo sean diferentes, quitémosle la felicidad, escondámosla donde no la puedan encontrar. A dónde la esconderemos: en la montaña más alta; o en el fondo del océano; o en otro planeta; no se ponían de acuerdo porque el hombre y mujer eran creados muy inteligentes y encontrarían la solución.
El más anciano dijo: yo creo cual es el lugar donde esconderemos la felicidad; ¿dónde? preguntaron todos.
La esconderemos dentro de ellos mismos, su cerebro estará tan ocupado buscándola fuera que nunca la encontrarán.
Fue acertado, el hombre y la mujer se pasaron buscando la felicidad sin darse cuenta que estaba en su propio cerebro, en ellos mismos.
El cerebro es vital para buscar y encontrar todas las respuestas a las preguntas del ser humano. No las tenemos que buscar en otro lugar si lo mantenemos en sano equilibrio.
Por ello, tenemos que valorar los avances de la ciencia y tecnología que nos seguirán sorprendiendo y habrá que tener la mente lista, abierta para comprender las transformaciones que influirán en nuestro tiempo y en nuestra vida.
Ya se ha demostrado que lo que fue ayer ciencia ficción ahora es una realidad: se graban ya los recuerdos para que nunca se olviden, ya se practica la telepatía (coincidencia de pensamientos entre personas distantes entre sí, sin ninguna intervención ajena); se filman los sueños; se practicará la telequinesis (desplazamiento de objetos sin causa física observable, sino por el poder de la mente) y otros fenómenos más que hacen afirmar a los investigadores de estos temas que “la mente humana continúa siendo una de las mayores y más misteriosas fuerzas del mundo, que los mayores misterios de la naturaleza son la mente o cerebro y el universo”.
El libro “El futuro de nuestra mente” de Michio Kaku nos conduce con un relato majestuoso por secretos de la mente, “es el resultado de las investigaciones…” que algún día podríamos llegar a tener una “pastilla inteligente” que incremente nuestro conocimiento, podríamos cargar nuestro cerebro en una computadora neurona a neurona; a mandar nuestros pensamientos y nuestras emociones de un lugar a otro del mundo a través del “internet de la mente”; controlar robots con el pensamiento y tal vez rebasar los límites de la inmortalidad.
Esta última palabra me hace recordar la reciente edición del libro “Lazarus Effect” en donde se habla del proyecto Resurrección, qué consiste en lograr, como ya se logró el volver a la vida a una persona que clínicamente ha sido declarada muerta; estudio de científicos de la Universidad Estatal de Nueva York, y cuya técnica efectiva de resucitar ya se aplica en países europeos. Es una verdad de los tiempos de hoy y del futuro.
A la fuerza de la mente o cerebro se le va a descubrir y se va usar para beneficiar la existencia del ser humano.
Ojalá que esa fuerza y poder de la mente no la descubran los famosos robots de los que ya hay muchos en las películas, porque queramos o no, van a conquistar al hombre sino es que a destruirlo, y el mundo se quede en sus manos.
A veces parece que hablamos de irrealidades, pero la verdad que ello puede ser posible.
“En la actualidad -nos dicen- a una escala mucho mayor, los informáticos y neurólogos están intentando demostrar un objeto infinitamente más complicado, el más sofisticado que conocemos en el universo: el cerebro humano. Además, pretenden volver a mostrarlo neurona a neurona”.
Para ello se están invirtiendo miles de millones de dólares en proyectos que antes se consideraban disparatados.
Todo lo anterior, decía, tiene que entenderse que se hace para realizar la felicidad humana. Llámese cerebro, mente, conciencia, razón, sentidos, imaginación, debe entenderse que ello es la esencia del ser humano.
Fernando Sabater, decía que el secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja. El problema es que a menudo la mente es la sencilla y los gustos son los complicados.
Pero también Winston Churchill señalaba que los imperios del futuro serán los imperios de la mente, o cerebro.
No serán las armas, serán mentes estructuradas con el cerebro las que con el equilibrio de los sentidos, formen en imperio para dirigir los destinos de la humanidad.
Por eso se gasta mucho dinero y se invierte el tiempo en entender la dimensión del poder al servicio de la persona y de la colectividad, porque como sabemos el cerebro es el órgano que centraliza la actividad del sistema nervioso. Se encuentra situado en la cabeza cerca de los principales órganos de los sentidos como la visión, la audición, el equilibrio, el gusto y el olfato, sentidos vitales para la vida humana, es pues la herramienta más importante para una mejor vida de los seres humanos.
Así pues debemos atender el estado de nuestro cerebro sobre todo para conocernos nosotros mismos.
Hipócrates decía: Los hombres deben saber qué del cerebro y nada más que del cerebro vienen las alegrías, el placer, la risa, el ocio, las penas, el dolor, el abatimiento y las lamentaciones.
El cerebro, es nuestra guía a la felicidad, a cuidarlo y a prepararlo; a cultivarlo, si no lo hacemos, no encontraremos la felicidad.
Para reír me dijeron que el cerebro es un órgano estupendo que comienza a funcionar en el momento en que despiertas y no deja de hacerlo hasta que empiezas a trabajar.


