Por: Daniel Aguilar Twitter: @Danny_aguilarm
2, 2 y 2
Durante este tiempo me he dedicado a señalar la trampa de los Ascos de Houston, algo que se me hace muy increíble para la pelota profesional y que incluso a más de uno, como me molestó a mí, fue la postura de la oficina de las Ligas Mayores.
Reviviendo palabras que dije su momento, José Altuve estaba llamado a ser la cara del beisbol, para mí solo existían tres peloteros diferentes en la pelota: El pequeño gigante, Harper y Yasiel, evidentes razones han hecho que hoy en día ese puesto esté vacante.
Recientemente Altuve empató a Bernie Williams con 22 cuadrangulares en la postemporada y sí lo superará, ahora acecha ya a Manny Ramírez, pero pase lo que pase siempre estará la duda de esos cuadrangulares ¿cuántos fueron sobre aviso?
Esa es la parte que más me molesta, incluso me duele, porque aunque digan que no y que en 2021 hay igualdad, el racismo sigue existiendo, que un latino lo logre es un orgullo pero la actual situación es la que nos hace dudar.
Me molesta, y siempre lo diré, es porque el equipo de los Astros no tenía que haber recurrido a eso. No le estoy quitando mérito a los Dodgers que perdieron frente a ellos, muy aparte el título debería de estar vacante. Volviendo al tema, Astros no tenía que tomar esa actitud, es muy sencillo, mi papá me lo dijo desde niño, “son las Ligas Mayores, no importa en qué equipo estén son los mejores jugadores del mundo” y sí somos realistas no cualquiera juega en el mejor beisbol: el talento, habilidad y esa magia difícil de explicar son parte de lo que necesitas para estar en el Gran Circo.
Esa es la parte fría que para los jugadores de Houston no era por una falta de talento, era así sencillamente por la razón de hacerlo ganar.
Hoy los Astros se enfrentan a un equipo que les puede jugar al tú por tú, una novena de Atlanta que juega por nota y como los cánones del beisbol, que me gusta, establecen. Pase lo que pase y con mi dolor seguiré dudando de lo que haga la novena texana.
Aunque no le quitaré el mérito a Dusty Baker y sobre todo ajustar el pitcheo de Houston, dudo que sea un equipo dinastía, lo dudo de verdad, pero han estado ahí como protagonistas en los últimos años y los pitchers han sido los que más constantemente han cambiado. Ya no están Keuchel, Verlander, Cole o Morton tal vez esa sea la parte en la que adolezcan en esta Serie Mundial y no llevarse los honores, tristemente creo que de por sí no merecía ni siquiera alzar el título cuando le ganaron a Roberts.
Antes de culminar quisiera comentar una nota la cual la fuente podría ser o no fidedigna sin embargo, es un tema de esos escabrosos que después empiezan a tomar fuerza.
Nunca he sido partidario de los juegos de bullpen, de que el juego se abra con un relevista, lanza una entrada y ya ha sido parte de una estrategia que a pocos ha funcionado, ya habrá quien tenga números donde sea positivo el saldo para quienes la implementa.
Con todo y todo nos guste o no el rumor va que mercadológicamente y en el negocio no está beneficiando a las Ligas Mayores por lo que buscaría una forma de retirarlo.
En la regla dudo que exista una forma que se los impida, la parte de que un relevista tenga que enfrentar al menos tres bateadores me gusta, me parece objetiva y concreta, sin embargo, aunque no nos guste no puedes evitar y obligar a que el abridor cumpla con algo ya que puede no ser tu día y desde la primera entrada saldrás no por una cuestión de estrategia.
No sé hasta qué punto las nuevas reglas empiecen a matar al beisbol. No exageraría en darle ese término, pero si en que pueden acatar lo que por años dio éxito.
Me hubiera gustado ver la molestia del maestro Pedro Septién al ver este tipo de estrategias, porque todavía lo recuerdo contento cuando en la Serie Mundial de 2009 Cliff Lee le tiró la ruta completa a los Yankees y él sonreía diciendo que esos eran los pitchers de antaño. El beisbol evolucionó y tal vez no para el gusto del Mago, se estableció que después de los abridores vendría el relevista y el cerrador, ahora ya cualquiera puede subirse a pichar en cualquier momento. Hasta el cielo, Mago.


