Dr. Anselmo Salvador Chávez Capó / Profesor Investigador de la UPAEP
«Para la economía nacional, es tiempo de tomar decisiones coherentes y dejar a un lado las ocurrencias»
Estamos viviendo actualmente un momento económico sumamente complicado.
Los efectos de la inflación y los impactos derivados de la crisis sanitaria que abarcó a todo el globo terráqueo, así como el conflicto geopolítico en Europa oriental, mantiene el crecimiento económico en un hilo, con negras expectativas en el caso de que cualquiera de las tres (o las tres) presenten un comportamiento negativo ocasionando un crecimiento económico menor al esperado (como ya lo hizo la Organización de las Naciones Unidas, al señalar que las expectativas de crecimiento a nivel mundial bajaron de 3.6% a 2.6%), pero en niveles mucho más graves, llegando eventualmente a crecimientos negativos.
De ahí la importancia de la información económica que se está generando en la actualidad. Empecemos con la inflación: el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) presentó una leve disminución en su tendencia negativa al registrar una variación anual de 7.29% en la primera quincena de marzo del 2022, con lo que se ubicó por debajo del estimado del consenso de los analistas económicos a esa fecha.
Cabe señalar que la inflación anual el año pasado fue del 4.12%. Asimismo, la primera quincena de marzo de 2022 el INPC presentó un crecimiento de 0.48% respecto a la quincena anterior; por otra parte, el índice de precios subyacente registró un incremento de 0.35% quincenal y de 6.68% anual, y el índice no subyacente aumentó 0.86% a tasa quincenal y 9.10% a tasa anual.
Al interior del índice subyacente, a tasa quincenal los precios de las mercancías subieron 0.49% y los de los servicios 0.20%; dentro del índice no subyacente, los precios de los productos agropecuarios crecieron 0.24% y los de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno 1.35% a tasa quincenal.
La respuesta del Banco de México fue aumentar el pasado jueves la tasa de interés de referencia en 50 puntos base, con lo que se ubicó en 6.5%. Esta es la séptima vez consecutiva en la que Banxico eleva la tasa, y la tercera al hilo en la que el incremento es de 50 puntos, con una situación muy incómoda para el banco central, ya que el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció en su conferencia mañanera el mencionado incremento (del cual ya se disculpó en la Quincuagésima Octava Convención Nacional Bancaria al explicar que él pensaba que era información pública disponible).
Con esto dejó en evidencia la autonomía del banco central y el riesgo que esto implica para el sano desempeño de la economía, toda vez que la gobernadora de dicho organismo inició su gestión a principios del presente año y se le considera cercana al presidente mexicano, por lo cual esta institución debe pintar su raya con el ejecutivo para evitar malas interpretaciones que pudieran afectar la confianza de los inversionistas.
Evidentemente la decisión está en concordancia con una política ortodoxa, así como con el consenso de analistas, debido a la pendiente positiva de la inflación, la cual muestra que se ligan 25 quincenas por encima del rango objetivo fijado por el Banco de México, el cual es de 3% con un punto de diferencia.
En esta coyuntura lo importante es la certidumbre para la economía nacional, tomar decisiones coherentes y evidentemente dejar a un lado las ocurrencias.
No es el momento ni es el lugar para esto, en caso contrario las consecuencias podrían ser muy dramáticas.


