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El estrés mata más

Crónica Puebla por Crónica Puebla
20 mayo, 2020
en Bienestar, Opinión
El estrés mata más

NOTIMEX/FOTO/ QUETZALLI BLANCO/QBV/HTH

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Por: Lic. Guillermo Pacheco Pulido / Es relativo

El estrés – se nos dice- es el que nos provoca un estado de cansancio superior a lo normal, producido porque a nuestro organismo lo estamos sometiendo a trastornos físicos y mentales a los que no está acostumbrado.

El estrés es un exceso de nerviosismo, ansiedad, angustia, tensión, miedo, provocado por sentirnos frustrados, asustados, inermes o solos. Si este estrés fuera normal, sería menos perjudicial a nuestro organismo, pero si el estrés nos lleva – por ejemplo-  a llorar, a la depresión, a desequilibrarnos emocionalmente, la situación es verdaderamente peligrosa y grave.

Si todo esto es a muy corto plazo se le puede llamar situación normal, pero cuando es a largo plazo se convierte en situación peligrosa, pues afecta en demasía al organismo: sube la presión arterial, se produce diabetes y se generan todos los trastornos mentales, principalmente por caer en la depresión, que aparte de los problemas personales se crean conflictos severos en la familia fundamentalmente.

Entonces no tenga usted estrés, y eso está en sus manos, en la conducta de usted mismo el lograrlo.

En fin, se puede hablar mucho de este tema, de cómo enfrentarlo por sí mismo esencialmente o con ayuda del psiquiatra.

Yo sugiero, en estos momentos que estamos viviendo con una fuerte carga publicitaria en nuestra contra, él no leer, no escuchar, no comentar nada sobre el coronavirus. No platicar con personas negativas. Todo es un poco difícil, pero recuerde que todas las tormentas pasan. Usted tiene el remedio, no salga de su casa hasta que la autoridad se lo sugiera. Repita respirando profundamente: «sí, todas las tormentas pasan« y no se afectará a su mente.

Por ello, pasó a platicarles lo siguiente para olvidar el estrés:

Duermes como un oso

De pequeños nos decían y de grande lo creíamos, que en el Polo Norte los osos se pasan casi la mitad del año durmiendo, «duermes como un oso» decían. Pero eso es un cuento que difama a los osos, como lo son todas las mentiras. El oso no duerme en invierno en su cueva, lo que pasa que al vivir en esas zonas heladas, disminuyen todos los procesos metabólicos, que son procesos químicos que tienden a debilitar a los seres vivos, en este caso producto de la hibernación (frío intenso), es decir, se mantiene al oso en su estado de latencia (vivo pero no activo), débil, afectada su respiración y débil su frecuencia cardíaca  de ochenta a nueve latidos por minuto.

Realmente el pobre oso está debilitado, y por eso se cree que sólo duerme por dormir, por la hibernación el oso no come ni se mueve, está en estado de hipotermia por la baja temperatura, esto le pasa a los murciélagos y a los lagartos, ranas, tortugas, y algunos insectos. Dicen qué aún dormidos tienen un sentido especial de defensa.

 

El avestruz  

Es dicho muy popular, que cuando tenemos un problema nos comportamos como un avestruz. Cuando una persona no da frente para resolver un problema y se esconde, se le dice que actúa como avestruz.

Esto se debe a que la avestruz, se siente amenazada cuando percibe un peligro, y como el avestruz por su altura puede ser visto a larga distancia porque su cuello es muy grande (2.5 metros de altura) baja su cuello escondiéndose de sus atacantes.

De ahí que se le haya cargado el mito de que se esconde. Otra razón por la que baja la cabeza al ras del suelo, y hace con su pico un hoyo algo profundo (parece que se esconde), es para empollar sus huevecillos y éstos no sean vistos por los depredadores y descubran la ubicación del nido.

Entonces por estas dos razones, el cuento no es objetivo, el avestruz busca su defensa sólo agachando su cuello, y en otro para proteger su nido, cosa más que humana.

Si puedo decir que él Mote de avestruz de esconder la cara, le quedó muy bien a un amigo, que no sólo esconde el cuello, sino que se esconde de cuerpo entero, esto no lo hace el buen avestruz.

 

«Los niños los traen de París «

Cómo espero nos estemos olvidando un poco del estrés, les recuerdo que también de pequeños, se nos decía que a las hermanitas y a los hermanitos los traía la cigüeña de París,  y esto desde luego como en todos los casos, tiene explicación.

Son dos explicaciones.  La  razón primera es que el carisma y buena fama de esta zancuda, alabada, bendecida y reconocida universalmente, es por el cariño y cuidado con el que trata a sus crías, por eso desde la Edad Media, en otras poblaciones europeas, a la cigüeña se le ligaba con el amor maternal, se equiparaba a una madre.

Una razón más de porque los niños vienen o los traen de París, no es porque los hayan encargado (sic) en París, sino porque se hizo o formó o nació una leyenda en la región francesa de Alsacia, uno de los lugares preferidos por las cigüeñas cuando vienen emigrando del África (París para las niñas y niños), y van comúnmente a anidar en los techos de las casas junto a las chimeneas. En una casa donde se daba este tradicional espectáculo, la pareja o matrimonio que ahí vivía tuvo un bebé, y de esa circunstancia o coincidencia surgió la leyenda, cuento o mito que al bebé lo habían traído cargándolo con su pico la cigüeña

Se dice que como París se conoce como la ciudad del amor, por ello se escogió esta tradición de la cigüeña, porque la cigüeña construye su nido junto a las chimeneas de las casas. El creador de este cuento fue Hans Christian Andersen (poeta Danés), entre otros cuentos tiene «La sirenita», «El patito feo» (libro de los Porqués. España), al caso y en este tema, los tiempos de ahora están poniendo en problemas a los padres, porque tratan de suprimir el cuento de la cigüeña por otros animalitos, pero los tiempos nuevos del mundo de la infancia han cambiado los cuentos. Se da el caso, cierto, de que una mamá preocupada porque su hijo ya tenía 15 años y estimaba que necesitaba orientación sobre cómo vienen los niños, le pidió al papa que platicará con su hijo y lo orientará.. El papá le dijo al hijo: ¡Juanito necesitamos hablar del sexo! y Juanito le contestó: Sí papá, ¿qué quieres saber?

Adiós cigüeña, son los nuevos tiempos de la ciencia.

Lo  invito a que se ría para vencer al estrés.

Gracias.

Etiquetas: cigüeñaestrésfrustraciónParíssalud

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