Desde mi escritorio
Hugo Arquímedes González Pacheco M. / [email protected]
Sabemos que una de las crisis colaterales por la pandemia ha sido la educación en México, y como consecuencia la desesperación de los padres con la violencia intrafamiliar. De nada sirve su decálogo extemporáneo leído en la mañanera para prevenirnos en estas fiestas navideñas cuando el pueblo sabio no usa el cubrebocas y carece de cultura de prevención y de respeto a los derechos humanos.
Semanas antes, en noviembre, reiteró la secretaria de la Función Pública Irma Eréndira Sandoval: “Nos calló como anillo al dedo la pandemia”, y la prensa comprada que asiste a las mañaneras no la cuestionó; esa es la sensibilidad de esta política populista que vivimos con ocurrencias que morenistas aplauden.
Ya vivimos el repunte de los graves contagios de invierno por la pandemia, regresando la mayoría de los estados al semáforo naranja, otros al rojo; pero se sigue ocultando la verdad de los contagios que se conocen y las verdaderas estadísticas de fallecimientos. Los gobernantes de la 4T minimizan la pandemia.
Los comentarios desafortunados e inapropiados como “ya domamos la pandemia”, “nos calló como anillo al dedo”, “les da covid a los que mienten, roban, a los corruptos” ponen en duda por qué se contagió Zoé Robledo, director general del IMSS o a los generales del Ejército o al titular de la Marina, que de seguro se curó con la receta del gobernador Barbosa de caldito de pollo bien picoso.
Estas tonterías los han llevado al ridículo mundial con politiquerías que reprueba el pueblo consciente y las familias que sufren el dolor de perder a sus seres queridos.
Se continúa el populismo mañanero: ahora anuncia el apoyo a quienes han perdido un familiar por COVID-19 de 11 mil pesos para sentirse menos culpable un gobierno insensible a la salud de un pueblo desinformado de la verdad. En manos de estos gobernantes está la educación y salud de millones de estudiantes.
Sabemos que el coronavirus (SARSCoV-2) no desaparecerá de la noche a la mañana; según científicos de la UNAM, España, Italia y otros países preocupados por la salud de la población han manifestado que sería un grave error el regreso a las clases presenciales. La microbiología nos dice que los virus son impredecibles.
Si desde el punto de vista matemático o estadístico hay una serie de variables que no se pueden predecir, nos queda bien claro que “domar” es un imposible.
La educación básica nos debe preocupar mucho. No se puede o no se quiere encontrar solución desde las instituciones responsables del gobierno federal, gobiernos estatales y municipales, así como el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación tan dañina en la educación púbica.
A lo largo de nueve meses (desde el 20 de marzo por instrucciones de la SEP), los niños de educación básica suspendieron clases presenciales en todo el país para evitar contagios. Decisión acertada. No debía hacerse otra cosa más que aislarlos protegiéndolos, como también a maestras, maestros, servidores de apoyo educativo, tan necesarios como importantes todos ellos, que deberían ser vacunados como segunda línea en el plan nacional.
El secretario federal de Educación, Esteban Moctezuma, dice que se habrán de tomar decisiones con base en lo que instruya el presidente y con base en lo que digan los doctores a cargo de la situación, como el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell, sabio de la pandemia y convocado a recibir la medalla Belisario Domínguez, máxima presea que otorga el Senado por su magnífico trabajo al frente de los movimientos del gobierno federal ante la pandemia. No cabe duda que seguimos con las simulaciones del pasado.
Sin embargo, pareciera que hay prisa por que los niños regresen a clases, pero no sólo esto; también que la gente comience a retomar sus actividades pronto.
Y esto se ha dicho no con base en criterios científicos probados, sino porque es urgente que la economía se reactive, que haya movimiento de recursos y generación de los mismos para solucionar lo que ya es una crisis económica en el país, por lo que ya fue instrumentada una política recaudatoria sin trasparencia en todo lo que han podido los de la 4T.
Pero también está ahí la exigencia del gobierno de Estados Unidos.
Donald J. Trump insiste en que los estudiantes sigan asistiendo a las escuelas como activando la economía, a pesar de ser el país con mayor índice de contagiados y con más fallecimientos, cuyas cifras continúan en aumento.
La educación las escuelas y aulas de Estados Unidos, Japón, Corea y Finlandia no se pueden comparar con las aulas de la Nueva Escuela Mexicana simplemente porque existe un abismo incomparable de pobreza educativa.
El gobierno mexicano haría mal en tomar las decisiones equivocadas del regreso a clases a sabiendas que las escuelas y los salones de clases siempre han sido históricamente focos de infecciones y contagios en detrimento de la salud de niñas, niños y adolescentes por el incremento de contagios y enfermedades.
Por la tragedia sanitaria que vivimos por el coronavirus, no debemos permitir que sigan imponiendo la línea del gobierno de Trump. Volver a la escuela en una pandemia es un crimen, el gobierno pretende minimizar sobre los riesgos de infección de COVID-19 entre la comunidad escolar, en un contexto en el cual México acumula más de un millón de casos de contagios con más de 110 mil 000 muertes, siendo el cuarto lugar a nivel mundial.
El objetivo de la SEP es “proteger a estudiantes, maestros y trabajadores administrativos de la educación ante la pandemia”, debido a que estudiantes y trabajadores de este sector necesitarían trasladarse a diario en trasporte público para asistir a las escuelas, lo que traería un alto riesgo de propagación de la enfermedad en todas las comunidades escolares. Mejor quédate en casa y protege a los que amas.
Usted, ¿qué opina, estimado lector?


