Notas para una defensa de emergencia
Silvino Vergara Nava / correo: [email protected] web: parmenasradio.org
Esta izquierda casi indistinguible de
los demás partidos burgueses, forma
parte del monopartidismo competitivo que
caracteriza a los partidos capitalistas avanzados
Domenico Losurdo
Las experiencias de los últimos años en los países, particularmente de América Latina, que han llegado a gobernar los partidos políticos y gobernantes de izquierda, es que queda para la población una sensación de incompetencia, de ingobernabilidad, de ineptitud, y después de corrupción, como la que siempre se asume que es una característica más cercana a los gobiernos de derecha. Sin embargo, vale la pena subrayar que esa imagen que se está dejando en los últimos años de los gobiernos de la izquierda no es propiamente con la que podamos concluir que las políticas y los gobiernos de esa tendencia sean sinónimo de ineptitud o incompetencia de los gobernantes de ese pensamiento.
Para poder delimitar qué es la izquierda, ésta es definida por el profesor portugués, abogado y sociólogo, Boaventura de Sousa Santos, como: “El conjunto de teorías y prácticas transformadoras que, a lo largo de los últimos 150 años, han resistido a la expansión del capitalismo y al tipo de relaciones económicas, sociales, políticas y culturales que genera, y que surgieron con la convicción de que puede existir un futuro postcapitalista, una sociedad alternativa, más justa por estar orientada a la satisfacción de las necesidades reales de los pueblos, y más libre, porque estar centrada en la realización de las condiciones del efectivo ejercicio de la libertad” (Santos, Boaventura De Sousa, Izquierdas del mundo, ¡uníos!, Ciudad de México: Siglo XXI Editores, 2019).
Cabe señalar que este autor es de los más representativos del pensamiento de izquierda actual, particularmente latinoamericana, por ello es que resulta de suma trascendencia su definición para poder descifrar si podemos llegar a esa conclusión de que la izquierda tiene aparejada la ineptitud y la incompetencia, pues en los hechos de los últimos tiempos pareciera que se pudiera comprobar, como son los casos de Venezuela y Nicaragua, por citar algunos.
El problema principal de la izquierda es que de acuerdo a los lineamientos que marca este profesor portugués fue, por cierto, algún día demostró que existen disposiciones jurídicas paralelas a las creadas por el Estado en la propia sociedad actual y que son mucho más respetadas que las propias leyes creadas por el Estado, así lo demostró con el caso de las favelas brasileñas, por ende, es un autor que es un buen referente de las definiciones, las concepciones teóricas que ha formulado no son al aire, por ello es que vale la pena considerar su definición de política de izquierda.
Lo que los gobiernos de izquierda necesitan para, verdaderamente, llevar a la práctica esas políticas, son mujeres y hombres mucho mejor preparados, mejor estudiados, con gran capacidad de tolerancia, para hacer materializables los principios de las izquierdas.
Pero lo que nos hemos topado con estas experiencias de izquierda, en donde México no es la excepción, es que esas políticas de izquierda son muy llamativas para atraer electores, sobre todo por los tiempos que vivimos de una crisis en la economía, de la vigencia de este capitalismo financiero, del problema de la globalización de la economía, de los problemas ambientales, de las grandes desigualdades, de los avances de la tecnología y la ciencia que son para pocos, etc., es decir, existe una serie de escenarios que son ideales para sentirse atraído a las políticas de izquierda, tanto por los políticos por conveniencia más que por convicción y la población por simple necesidad de un mundo mejor.
Por ello es que se asumen esas posturas de izquierda por los políticos, sin conocer a fondo lo que estén pregonando, y cuando llegan al poder no tienen los conocimientos, la capacidad y las herramientas mínimas para poner en práctica esas políticas públicas de izquierda, por ello es que inmediatamente caen en errores por su falta de conocimiento de dichas políticas.
Esto sin considerar que la oposición les pone muchas trabas, que a veces ya ni resultan necesarias, porque su propia incompetencia e ineptitud hace que no puedan dar buenos resultados en sus cargos público y, por ende, acaban haciendo lo mismo que la oposición, es decir, caen en las manos y en la tentación de la corrupción, o bien, se dedican solamente a destruir las instituciones del Estado de derecho, asumiendo que destruyendo construyen”, y lo que provocan solamente es un deterioro a la nación y que la población asuma que izquierda es sinónimo de incompetencia.


