Dr. Anselmo Salvador Chávez Capó Profesor Investigador de la UPAEP
En la actualidad, la actividad productiva se está moviendo hacia un modo de producción que busca tener un impacto menor en el medio ambiente. Las principales acciones están relacionadas con el desarrollo sostenible, la energía renovable, acciones socialmente responsables, el recicla- je, entre otras, que en el entorno de los negocios se denominan Economía Verde.
De esta vertiente se desprenden fundamentalmente tres grandes ramas. La primera, y de la cual la gente piensa con mayor frecuencia, es la tecnología limpia, que se da cuando las empresas realizan alianzas estratégicas para crear la próxima generación de energía, agua, transporte o material tecnológico.
La segunda rama se encuentra relacionada con las pequeñas y medianas empresas. En los países desarrollados, se pueden encontrar en casi cualquier ciudad agentes de viajes verdes o restaurantes verdes (pequeñas empresas que tratan de integrar de muchas maneras los valores del medio ambiente y sociales en la forma en que operan, y lo han hecho representativo de su propuesta de valor).
Finalmente, la parte más importante de esta economía son los grandes negocios, representados por las mil empresas globales. Durante años, estas compañías han ido integrando el pensamiento ecológico en sus operaciones, haciéndolo de una manera que lo alinea con su estrategia principal, así como con las fuentes de su valor empresarial.
Las finanzas verdes son cualquier inversión o programa de préstamos en el cual el factor de impacto ambiental en la evaluación del riesgo es un elemento fundamental para la toma de decisiones del negocio. Existe financiamiento verde tanto para consumidores como para pro- ductores, siendo los prestamistas e inver- sores de capital de riesgo quienes proporcionan los recursos para los proyectos. Por lo tanto, México necesita integrarse de manera más decidida a esta corriente que busca hacer las cosas de una manera diferente.
En este contexto, Gabriel Yorio, subsecretario de Hacienda y Crédito Público del gobierno mexicano, durante su reciente visita a Nueva York presentó la Taxonomía Sostenible a los inversionistas ASG en la Bolsa de Valores (NYSE) y en el Nasdaq.
La Taxonomía Sostenible de México es una iniciativa única a nivel mundial diseñada para promover una transición justa y fomentar las inversiones ambientales y sociales con un enfoque en la justicia ambiental y social. Además, es la primera en el mundo en definir la igualdad de género como un objetivo prioritario. Esta herramienta emplea una metodología rigurosa con altos estándares técnicos y criterios internacionales para identificar y definir las actividades que tienen un impacto positivo en el medio ambiente y la sociedad.
La Taxonomía forma parte de la Estrategia de Financiamiento Sostenible de México que busca establecer un ecosistema financiero sustentable y facilitar que cada proyecto sostenible en nuestro país encuentre cuando menos una fuente de financiamiento a través de instrumentos financieros de alta calidad.
En esta etapa, la Taxonomía establece un estándar común para identificar elementos de mitigación y adaptación al cambio climático, así como la equidad de género en 124 actividades económicas pertenecientes a seis sectores económicos diferentes.
México aporta con su Taxonomía uno de los bienes públicos globales más novedosos por los elementos de justicia y equidad incorporados al cambio climático, y por incluir más actividades económicas que las taxonomías de otras regiones. Su creación fue el resultado de la colaboración de más de 200 expertas y expertos técnicos de instituciones de los sectores público, privado, financiero, académico, de la sociedad civil, organizaciones y bancos multilaterales de desarrollo, coordinados por la Secretaría de Hacienda. Esto garantiza su solidez técnica y diseño de política pública.
Además, la Taxonomía Sostenible de México es la primera en incluir directrices transversales para asegurar el cumplimiento de la igualdad de género en las actividades económicas. Presenta un índice de igualdad de género con tres pilares: trabajo digno, bienestar e inclusión social, y busca promover un enfoque integral de la sostenibilidad para fomentar el bienestar integral de las personas y el medio ambiente. Este elemento ha sido la base para desarrollar un mercado de bonos de género desde 2020. Actualmente, el mercado de bonos de género en México ha movilizado cerca de 623 millones de dólares mediante cinco emisiones realizadas en agencias gubernamentales mexicanas y organismos multilaterales.
Cabe señalar que México es un destino atractivo para la inversión extranjera debido a su ubicación estratégica, mano de obra calificada y acceso al comercio exterior, con una inversión anunciada en el primer trimestre de 2023 de 16.4 mil millones de dólares. Además, se agrega la necesidad de realizar una reforma de la Ley del Mercado de Valores y la Ley de Fondos de Inversión, con el objetivo de aumentar la competencia, facilitar la participación de pequeñas y medianas empresas en el mercado de valores y ayudar al desarrollo del ecosistema financiero sostenible de nuestro país, lo que posi ciona a México como un hub o centro financiero regional.


