Por: Alejandro Cañedo Priesca
La primera vez que visité Ámsterdam tenía 24 años, era marzo de 1989 y lo hice invitado por la aerolínea KLM en un viaje de familiarización también llamado FamTrip, para conocer los servicios de la ruta aérea así como los atractivos turísticos de esa importante ciudad, que a diferencia de lo que se supone, no es la capital de los Países Bajos (Holanda).
Justo ese año empezó una campaña de posicionamiento inédita, mediante una amplia estrategia de promoción en el mercado latinoamericano que tenía como objetivo identificar a Ámsterdam como la Puerta de Europa.
Los viajeros que volaban entonces de América a Europa tenían siempre como opciones a Madrid, París o Frankfurt como aeropuertos de entrada al viejo continente, que además les permitía un flujo importante y estancia de algunos días. Al no utilizarse Ámsterdam más que para conexiones aéreas, esta ciudad perdía mucho del tráfico y la derrama que generan los turistas.
Con esta campaña se cambió la forma de entender los viajes a Europa y permitió que muchas personas pudieran empezar sus recorridos desde Ámsterdam, para visitar esa región que estaba fuera de los itinerarios europeos de excursiones tradicionales.
Ámsterdam es una ciudad de avanzada, con servicios y cultura que van muy de la mano de los habitantes. Cuenta con canales que comunican a los distintos barrios y áreas, considerada también como la Venecia del norte.
Entre sus atractivos más importantes está el Rijksmuseum, recinto donde se puede disfrutar una obra importante y de las más conocidas de la producción del artista holandés Rembrandt.
Ahí está expuesta una de las pinturas más importantes de la historia, La Ronda Nocturna” que a través del color y la luz da a conocer la vida cotidiana del siglo XVII.
En ese mismo distrito de museos también se puede visitar el dedicado a la obra de Van Gogh y el de Vermeer, dos grandes maestros del arte.
Ámsterdam podría decirse que es una ciudad en donde las bicicletas son la ciudad misma, una gran cantidad de ciclovías cruzan la misma, dando una importancia fundamental para la calidad de vida de sus habitantes en donde el peatón y ciclista son lo más importante en la movilidad.
Visitar la Plaza Dam, conocer la casa de Ana Frank, el mercado de las flores o un paseo por los canales, puede hacer de esta visita un recuerdo memorable.
Viajemos juntos.


