Por: Rocío García Olmedo/ [email protected] @rgolmedo
Palabra de mujer
Hace diez años, un 19 de junio falleció Carlos Monsiváis (n. 1938), sus amigos y amigas mencionan que de cariño le llamaban “Monsi”. Muchos intelectuales, como cada año, lo recordaron publicando sus columnas, sus ensayos.
Todos lo refieren como un crítico, periodista cultural, cronista, escritor, ensayista, filósofo; que fue incluido en la lista de un centenar de personalidades de América Latina que eligieron a las diez figuras más influyentes de su historia contemporánea, que sintetizan a los constructores de ideas y de historia en los últimos dos siglos (Babelia, El País, 20/11/2009).
Durante estos días de aniversario luctuoso, leyendo diversos artículos, recordaban ese estilo incisivo de sus crónicas, esa columna satírica “Por mi madre, bohemios” que –como señalan– recorrió el diario acontecer, esos muchos premios que le otorgaron y diversos doctorados honoris causa. Diana Hernández nos recordaba justamente el honoris causa que le otorgó la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en el 2000; “hizo un recuento histórico entrelazado con sus propias experiencias”.
Como cronista, cubrió los enfrentamientos y ataques contra nuestra universidad. “Su mensaje en el Paraninfo del Carolino estremeció nuestras conciencias y corazones, al hacer una enérgica defensa de la educación pública…” del acoso que sufrió la antes UAP por parte de la iglesia católica, el gobierno y la derecha intolerante y reaccionaria de los 60 y 70, recortes presupuestales.
En una charla posterior –nos platica– definió los recortes como nuevas amenazas que enfrentan las universidades públicas. Con otros actores, pareciera un mensaje actual. Si alguien abrió puertas, denunció, señaló, creó conciencia y nos enseñó una nueva forma de ver (y de ser), ese fue Monsicat. (Elena Poniatowska, La Jornada, 21/06/2020).
Defendió al actual presidente durante lo que llamó “una campaña de odio” en su contra. Escribía en ese momento: “Ofende las reglas del trato civilizado que, no obstante todo, deben prevalecer…”
“El crispamiento nos hace daño a todos”. Refería que la campaña de odio en que se le describió como “un peligro para México” era típica de un “afán de destrucción del enemigo”.
Releyendo esta historia de vida de Carlos Monsiváis, la de un verdadero hombre de izquierda, ¿qué pensaría ahora del presidente López Obrador? Con ese humor ácido y acicate político, como definen diversos autores su escritura, ¿cómo reflejaría en sus crónicas de hoy esas diarias peleas que el presidente tiene con todos, empresarios, periodistas, intelectuales, académicos y muchos más? Porque en algún momento, cuando lo defendió, sostenía que se estaba ofendiendo “las reglas del trato civilizado que, no obstante todo, deben prevalecer…”
Habiendo sido parte fundamental en las luchas por la igualdad, la disidencia sexual y el feminismo, ¿cómo traduciría en sus crónicas esa conversión en el discurso oficial, de desmantelamiento de las instituciones creadas para proteger los derechos humanos de las personas?
“Afán de destrucción del enemigo”, seguramente diría de nuevo. ¿Cómo ironizaría tantas contradicciones en el ejercicio de gobernar? Porque él argumentaba que “el crispamiento nos hace daño a todos”. ¿Cómo traduciría en sus crónicas esa incertidumbre y ese desasosiego que actualmente vivimos en esta crisis sanitaria, económica, de empleo y de inseguridad? Como acicate político en el ámbito de la opinión pública, ¿cómo se expresaría de las personas del hoy partido oficial, que están en la gestión pública, que no lograron el nivel esperado para gobernar?
¿Cómo expresaría esas contradicciones y enormes diferencias que hay entre la persona que él conoció, que siguió durante su carrera política, y en la que hoy se ha convertido el presidente López Obrador? Como crítico mordaz que era, ¿cómo explicaría el fenómeno actual? Hoy, el presidente no acepta críticas ¿Estaría censurando también a Carlos Monsivais? ¡Cómo me gustaría leer una crónica de él en los tiempos de hoy!


