Por: Adolfo Flores Fragoso / [email protected]
‘The Hispanic Council’ es un equipo de investigación de expertos independientes que estudia y protege la presencia cultural de las comunidades hispanohablantes en los Estados Unidos, de manera particular a través de la difusión del idioma español.
Aclarado el punto de partida, en uno de sus reportes compartido en abril de 2021, esta asociación sin fines de lucro publicó que al iniciar aquel año “más de 585 millones de personas en el mundo hablan español. De ellos, 41.1 millones, esto es 7%, son estadounidenses que hablan español como lengua materna”.
La cifra va en ascenso, como el Departamento de Censos de la Unión Americana lo ha confirmado en las recientes dos décadas pasadas, por lo que según las proyecciones oficiales y académicas, Estados Unidos será el segundo país con más hispanohablantes del mundo en 2060, sólo por detrás de México.
El llamado “spanglish” va a la baja, pues el posicionamiento del español con su esencia e integridad como tal, ya penetra entre las comunidades no hispanas de los vecinos del norte también.
Un taquero mexicano radicado en Birmingham, Alabama, preguntó al cliente blanco nativo de cuál salsa quería en sus tacos al pastor: “¿red, guacamole o hot?”, a lo que el gringo le respondió en buen español mexicano: “¡de la que pica!”
En cierta investigación periodística sobre el asesinato de un lavaplatos mexicano en un restaurant de la Segunda Avenida de Manhattan, un negro respondió en perfecto español: “Era ‘ley’, un compa chingón con la banda. ¡Pero ya valió madres!”. Y lloró.
La comunidad de ascendencia inda –sobre la mítica calle Roosevelt de Queens, de NY– controla, en el sector sur, el mayor segmento de prostíbulos clandestinos y bares con sometidas mexicanas y dominicanas para clientes mexicanos y otros grupos, en fin de semana.
El señor Safna lo dijo con esa precisión que olvida cualquier hipócrita sensibilidad: “Es tu idioma (el español) el que cautiva, pero con el que cautivas también a ellas y a esos. Así es como llegan mis clientes, tus paisanos, así como nos ‘caen’ los clientes gringos también. Porque les hablan en un lindo español”, lo confesó sonriente con una cínica naturalidad pronunciada en nuestro idioma.
Pero en retorno a los estudios de The Hispanic Council, el español es la segunda lengua más hablada en 43 de los 50 estados del país, y 13.5% de los estadounidenses habla español en sus hogares.
Texas (29.4%), Florida (21.8%), California (29%), Nuevo México (26.1%) y Nevada (21.8%) destacan sobre todos los estados. La inmigración y el pase fronterizo “automático” (hoy ya no tanto) por cuestiones laborales o de compras hacia el norte, ha impulsado el uso del español en el resto de los Estados Unidos en las últimas décadas.
Pero los expertos afirman que hay otros factores de mayor peso que alimentan esta expansión.
El pasado sábado 8 de enero falleció un gran académico y contundente defensor de la “invasión” étnica y social de los hispanohablantes en los Estados Unidos, pero de manera especial de los mexicanos.
Las universidades de Princeton y Yale darán cuenta del legado post mortem del buen amigo David T. Abalos quien escribió cinco libros fundamentales sobre algunas de las líneas que hasta este momento has leído.
Comparto: “¿Por qué aseguran que seis de los quince nombres y apellidos más frecuentes en Estados Unidos son de origen hispano?”, preguntó con su siempre certera mirada a los ojos del otro.
“No son los números ni los apellidos. Es la presencia de una madre mexicana, hispana, o no sé, presente también en una familia estadounidense”, exhaló como inhalando con mayor fuerza su comentario.
“We are in the presence here once again of a sacred story that takes over our lives (estamos en presencia una vez más de una historia sagrada que se apodera de nuestras vidas)”, aludiendo a la presencia de una madre, una nodriza, una asistente de hogares mexicanos y no, pero que al final de cuentas es el vínculo de transmisión de un idioma y de culturas invasoras de los Estados Unidos.
No es la intención.
Pero.


