Por: Elías Aguilar García/ @Elyas_Aguilar
Uno de los principios del marketing dice que percepción es realidad, percepción que se construye a través de los medios de comunicación tradicionales y digitales, que convergen sobre los temas que son relevantes para la sociedad, y ante la imposibilidad de experimentarlos los medios informativos forman las percepciones que tiene el público sobre estos asuntos, como es el caso de la actual pandemia del coronavirus, muchos de nosotros tenemos una idea sobre el COVID-19 por toda la información que se difunde en la televisión, radio, medios digitales y redes sociales.
En el caso de la pandemia del nuevo coronavirus la mayoría de los poblanos considera que es una enfermedad real, un 60% lo considera así, 48%, casi la mitad de la población con mayoría de edad, teme morir contagiado por el COVID-19; pero, hay un 32% que considera que la pandemia es un invento del gobierno y los medios de comunicación.
A pesar de que nuestro país lleva dos meses en una serie de medidas para contener la propagación del coronavirus, que incluye la suspensión de las actividades económicas, restricción de la movilidad, confinamiento en casa, recomendaciones de higiene, y la amplia cobertura mediática del avance de la enfermedad entre la población, aún hay un 32% de la población que considera que la pandemia no es real, que es un invento del gobierno y los medios.
No sé con qué fines podrían los gobiernos y medios de comunicación del mundo inventar una pandemia, como para parar la economía, y que pierdan popularidad en el caso de los gobiernos, y pierdan ganancia económicas los medios informativos.
Una parte de la explicación de que la población crea que el coronavirus es una gran simulación perversa tiene que ver con la hasta hora baja incidencia en la vida cotidiana. Vemos los datos, un 34% de los poblanos está enterado de contagios entre sus conocidos; 18%, de algún contagio en su colonia; 16%, de un familiar contagiado; 14%, del fallecimiento de un conocido; 8%, del fallecimiento de un familiar y 6%, de un fallecimiento en su colonia.
La hasta ahora baja incidencia, es decir la mayoría de los poblanos no tienen conocimiento de que alguien de su entorno esté afectado por el coronavirus, y explicaría por qué vemos muchos poblanos en la calle sin protección, con sus familias, incluso niños, caminando por los espacios públicos como si estuvieran en una situación de normalidad, podríamos calificar a este sector de la población como irresponsables incrédulos, quienes por ignorancia o por su poca credibilidad en las instituciones de gobierno e informativas perciben lo opuesto de lo que se dice del coronavirus.
La otra parte de la explicación tiene que ver con la realidad económica de un amplio sector de la sociedad, población que no puede quedarse en casa pues vive al día, dejar de salir de casa significa no tener ingresos para el sostenimiento personal y en muchos casos de sus familias. Población que opta por apropiarse con la historia de la gran simulación del coronavirus como una forma de resolver la contradicción que representa su conducta de riesgo al salir a la calle.
En esta situación se encuentran gente que va a la calle a ganarse el sustento y expresa justificaciones para su conducta temeraria historia como el “coronavirus no nos va afectar porque no sobrevive a los climas calurosos como los de México” o “que cuando le toca a uno aunque se quite, y cuando no le toca aunque se ponga”.
Ojalá el COVID-19 se logre contener con las actuales medidas, pues de lo contrario su presencia en la vida cotidiana, es decir con fallecimientos en nuestros círculos cercanos hará que la percepción y realidad del coronavirus sea congruente con una tragedia humana en nuestro país.




