Por: Lic. Guillermo Pacheco Pulido
Es relativo
Se afirma que en el Archivo General de Indias se encuentra un voluminoso expediente que es testimonio de un proceso criminal que se instruyó en la ciudad de Los Ángeles (así se denomina a Puebla) contra Hernando de Nava por heridas que le causó a un poeta sevillano, nada menos que a Guttierre de Cetina.
Gutierre de Cetina por febrero de 1554, acompañado de su tío Gonzalo López, salió de la ciudad de México para ir a Veracruz, pero llegó enfermo a la ciudad de Los Ángeles y tuvo que quedarse en esta ciudad.
Con un acompañante o asistente hábito una casa contigua a la casa del Doctor de la Torre, casado con Leonor de Osma, joven de veintidós años de edad “más alegre de lo que su estado y buena fama convenía” nos relata esto el escritor mexicano Armando de María y Campos.
El acompañante de Gutierre de Cetina se reunía seguido con doña Leonor; otro amigo de Doña Leonor llamado Hernando de Nava se enceló de estas entrevistas.
Aliviado Cetina, trabo alguna amistad con Hernando de Nava.
Por las noches Cetina y su amigo Peralta, tomaban una vihuela e iban a cantarle a doña Leonor.
Celoso y enojado Hernando de Nava contra Peralta, en una noche oscura esperó a que llegara Peralta con Gutierre de Cetina y el primero de abril, varios hombres, confundieron a Cetina con Peralta y lo hirieron en el rostro y en la sien, cayendo al lado de un arroyo, y al quererse levantar y sacar su espada llegó otro hombre y lo golpeó en la cabeza. Se dice a través de la leyenda que en esos momentos Cetina declamaba a doña Leonor su madrigal: Ojos claros, serenos… y hasta se llegó a decir que dicho madrigal lo construyó a Leonor de Osma, situación que aclaró la historia como no cierta.
El proceso mencionado se le siguió a Nava y como sentencia le cortaron la mano derecha.
Cetina regresó a España y no se supo más de él. Quedó ligado a la historia de nuestra ciudad, se creó la leyenda de que el famoso madrigal “A UNOS OJOS” se lo había compuesto a Leonor de Osma, pero creemos que sí es una leyenda. Conocemos que el madrigal dice:
Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.
La Real Academia Española de la lengua ha incluido el nombre de Gutierre de Cetina en el catálogo de autoridades de la lengua Española.
Es realmente una historia interesante la de Gutierre de Cetina, y a su servidor por razón de espacio no le queda más que invitar a consultar su libro sobre la vida de Gutierre Cetina. Su madrigal recorrió el mundo literario.
Ahora bien los ojos de las mujeres han hecho surgir en el mundo miles de versos y canciones. William Shakespeare en sus obras decía en boca de sus actores “ tus ojos son fuentes en cuyas silenciosas aguas, serenas, se refleja el cielo” decía también: “tal es la doctrina que extraigo de los ojos de las mujeres que se encienden siempre como el fuego de Prometeo. Ellos son los libros, las artes, las academias que contienen y alumbran al universo entero. Sin ellos nadie puede sobresalir en nada”.
No podemos dejar a nuestro hermoso país fuera de estos comentarios; poesías, canciones, sonetos, novelas hablan sobre los ojos de las mujeres, que me perdonen mis críticos, pero ahí nos vamos con Gutierre de Cetina:
Canción: “Hay unos ojos” de Jesús G. Palacios.
Hay unos ojos que sí me miran
hacen que mi alma tiemble de amor
son unos ojos tan primorosos
que ojos más bellos no he visto ya.
Hay quien pudiera mirarse en ellos
hay quien pudiera mirarlos más
gozando siempre de ser destellos
que ojos más bellos no he visto ya.
Y todos dicen que no te quiero
que no te adoro con frenesí
y yo les digo que mienten mienten
que hasta la vida daría por ti.
Qué me dicen de “OJOS TAPATÍOS” de José F. Elizondo.
No hay ojos más lindos,
en la tierra mía,
qué los negros ojos,
de una tapatía.
Por una mirada,
de tan lindos ojos,
estrellas y flores
padecen enojos.
Y así sigue este bello canto.
Sobre ese tema se ha dicho “La lengua puede ocultar la verdad, pero los ojos jamás” “si sabes cómo utilizar las palabras: pueden tanto si sabes cómo usar los ojos, pueden todo”.
Para qué fingir el labio con risas que se demuestran con los ojos.
Y así seguirá caminando el mundo orientado por los ojos de las mujeres.


