Por: Lesly Mellado May
Estamos a 13 días de que concluyan las campañas para diputados y alcaldes en Puebla, y apenas hemos conocido unas cuantas propuestas concretas para marcar el rumbo de esta entidad federativa.
A falta de campañas claras que digan exactamente qué harán los candidatos, de llegar al Congreso y a los palacios municipales, hay que remitirse a las plataformas electorales que entregaron al Instituto Electoral del Estado y que ofrecen un panorama de cuál es la apuesta de cada partido independientemente de las mancuernas para ir a las urnas.
Morena está en el extravío. Sus líderes locales creen que basta colocarse a la sombra del tlatoani tabasqueño para ganar la elección. Los morenistas no se molestaron en hacer una plataforma para Puebla y entregaron al IEE el documento nacional que es un manifiesto, más que un proyecto concreto de gobierno. De ese tamaño es el desdén hacia el electorado. El partido hegemónico en el estado no hizo la tarea; ni siquiera intentó “poblanizar” algún postulado de la plataforma nacional.
¡El colmo!, el único sitio donde dice Puebla es en la portada. La prioridad de Edgar Garmendia y Carlos Evangelista fue afianzarse a un cargo público y no hacer el trabajo de dirigentes partidistas, que no es menor pues desde ahí se fabrican triunfos o derrotas electorales. El partido que sí hizo la tarea fue el PAN.
La plataforma electoral fue realizada para el estado de Puebla y es un plan claro de gobierno alineado con su histórica ideología. Nunca he estado a favor de los postulados del blanquiazul, pero hay que reconocer que el documento rebosa administración pública, a diferencia del de Morena, que más parece el discurso de un activista (sí que se llama Andrés Manuel).
Alineado a su doctrina, el PAN propone que sus diputados locales en Puebla sean defensores de la vida humana desde la concepción y hasta la muerte natural; así como promotores de una ley que reconozca “el derecho humano de los padres de familia para definir el tipo de educación que desean para sus hijos en las escuelas públicas y privadas, lo mismo que el derecho para hacer públicamente manifestaciones de culto religioso; así como establecer el derecho de las y los poblanos a defender a la familia tradicional como forma de organización social, además de blindarla de los intentos del Estado por minarla o atacarla”.
Esto, a diferencia de Morena, que se ha resistido a incluir en su agenda legislativa y plataforma electoral lo que las mujeres de izquierda han exigido por décadas: aborto legal. En su plataforma apenas se insinúa: “promover el derecho a la maternidad voluntaria”.
Otras propuestas de los panistas son: iniciar los estudios para la implementación del sistema de transporte colectivo metro para la zona metropolitana de Puebla; crear un fondo para compra de reserva territorial; e impulsar un plan de desarrollo para repoblar el centro histórico de la capital.
El PRI, con experiencia en el gobierno por décadas, “poblanizó” la redacción y el diseño del documento de su plataforma electoral nacional. Entre sus ofertas están: reforma de la hacienda pública municipal para generar fuentes de ingresos locales sostenidas; reforma a la Ley de Coordinación Fiscal con sentido municipalista; garantizar cobertura universal en internet con acceso gratuito a puntos de conexión remota como principio fundamental para eliminar la brecha digital; creación de un marco normativo básico que tipifique y castigue los ciberdelitos y promueva la seguridad informática; garantizar la propiedad privada y el libre emprendimiento.
Además, el tricolor plantea el sentido en que actuarán sus diputados: votar contra cualquier cambio legal que implique mayor concentración de poder político en el Ejecutivo, que debilite o ponga en riesgo a los Poderes Legislativo y Judicial, que fortalezca los monopolios, que genere mayor desigualdad social o que inhiba inversiones para la competitividad.
Por muchos años los militantes de izquierda soñaron con llegar al gobierno y hoy que lo tienen no son capaces de diseñar políticas públicas que construyan ese “país perfecto” por el que lucharon; de pena, el legajo que entregaron al IEE.


