Ernesto Herrera Arce, primer mexicano en recibir una vacuna contra la COVID-19, se muestra asombrado de la atención pública recibida y confiesa: “Mi vida se ha desbordado”. Sin embargo, aclara que su decisión fue por solidaridad y empatía.
En llamada telefónica desde España para Crónica Puebla, Ernesto Herrera aseguró que en los últimos cinco días su teléfono no ha parado de sonar, las entrevistas lo sobrepasan.
“La verdad, al principio no tenía ni idea de qué iba a pasar, somos 190 voluntarios y bastó una entrevista y que se enteraran mis amigos en México para que mi vida cambiara”, aseveró.
La vida de Ernesto cambió el 16 de septiembre, cuando junto con otras 189 personas recibió la vacuna AD26 COV2S, la cual se encuentra en la segunda fase de investigación.
“Yo no creo que sea un héroe”, aseguró tras señalar que su decisión la basó en un sentido del deber ante una crisis sanitaria que cobra miles de vidas, que separa familias y deja secuelas de por vida a quien lo padece.
“NO TENGO MIEDO”
Herrera Arce, originario de Ciudad de México, aunque con 21 años en España, aseguró que nunca tuvo miedo de someterse a la vacuna experimental, pese a las suplicas de su hermana –trabajadora de una farmacéutica– para que no lo hiciera, al igual que amigos y otros familiares que le advertían de los riesgos.
“No. No tengo miedo. En ningún momento lo dudé. Creo que es parte de nuestro deber como seres humanos tener empatía y contribuir”, afirmó.
Relató que hace un par de años su esposa tuvo cáncer de mama, el cual, gracias a ensayos experimentales, venció, por lo que su fe en la ciencia es grande.
Esta experiencia, sumada a que su hermano en México tuvo coronavirus –que logró superarlo– y vivir de primera mano el confinamiento sanitario tan duro en España fueron las principales razones que lo impulsaron a ofrecerse de voluntario para un experimento que le llevará un año y dos meses.
Ernesto Herrera tiene que llevar un diario en el cual detalla cómo se siente día con día, llamar a un número de emergencia si siente que algo no está bien, además debe acudir cada semana a chequeos.
“Si esto ayuda a encontrar una cura, vale la pena hacerlo”, afirma.


