Pese a que en números fríos los homicidios dolosos disminuyeron 10% –conforme a autoridades estatales y federales–, la percepción de inseguridad creció 13% en el último trimestre de 2021, lo que, de auerdo con sociólogos, se debe a la sobreexposición a información con un alto grado de violencia.
Hechos ocurridos en las últimas semanas, como la introducción del cadáver de un bebé al penal de San Miguel, así como el hallazgo del cuerpo sin vida de Liliana Lozada, luego de semanas desaparecida, tienen un fuerte impacto en la ciudadanía que pueden incluso repercutir en su día a día.
CIFRA MÁS BAJA EN DOS AÑOS
De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el número de carpetas de investigación por homicidio doloso que se abrieron en 2021 fue el más bajo de los últimos dos años, puesto que en 2019 fueron mil 109 casos; en 2020 la cifra bajó 21%, con 872, y para 2021 volvió a disminuir, en esta ocasión 9%, debido a que fueron 797 las denuncias.
Los datos indicaron que, en 2021, de las 797 carpetas de investigación por el delito de homicidio doloso, 461(58%) fueron con arma de fuego, seguidos de los homicidios cometidos “con otro elemento”, con 226 (28%), y con arma blanca fueron 110 (14%).
EN PROMEDIO, TRES DIARIOS
Durante 2021 hubo 931 posibles víctimas de homicidio reportadas tanto por la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla como por autoridades de seguridad federales, lo que significa que se cometieron, en promedio, tres homicidios diarios.
De acuerdo con los Informes de Seguridad del gobierno federal, en la entidad el número de víctimas de homicidio tuvo una baja de 5%, debido a que en 2020 se reportaron 976 presuntas víctimas.
Las reuniones de seguridad también hacen un conteo de homicidios difundidos en medios de comunicación. En Puebla, se registraron 719 asesinatos en publicaciones periodísticas, de los cuales 535 fueron de hombres, 184 de mujeres y en 75 casos no se pudo determinar.
SENTIMIENTO DE INSEGURIDAD
Rodolfo Tadeo Luna de la Mora, investigador del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría SJ, de la Universidad Iberoamericana Puebla, explicó que el sentimiento de inseguridad involucra no sólo los datos presentados por las autoridades, sino otras cuestiones, como la atención mediática que se presta a ciertos casos y el tipo de delito que se muestra.
Indicó que, a pesar de que vivimos en un país en donde a diario se presentan noticias de actos criminales, la percepción individual depende del tipo de delito, del grado de violencia y de la relación que se le pueda dar; es decir, no es lo mismo la noticia de un homicidio por arma de fuego en un asalto, que la de un cuerpo encontrado con señales de tortura.
Esto, comentó, puede generar que las personas tengan temor de llevar a cabo sus actividades diarias o que cambien sus hábitos, pues se genera un cambio a nivel individual y, por ende, a nivel colectivo.
Apuntó que la normalización de la violencia en la sociedad es, en gran parte, un mecanismo de defensa que adoptan las personas ante el miedo e indignación, pues tienen que continuar con las actividades diarias y, aunque la normalización no está bien, es muchas veces necesaria para que la vida cotidiana siga su curso.


