• Nuestros Sitios
    • La Crónica CDMX
    • La Crónica Querétaro
    • La Crónica Jalisco
    • La Crónica Morelos
viernes, junio 5, 2026
Presidente y Dir. General: Jorge Kahwagi Gastine
Sin resultados
Ver todos los resultados
Crónica Puebla
  • Inicio
  • Nacional
  • Metrópolis
  • Ayuntamiento
  • Gobierno
  • Política
  • Academia
  • Mundo
  • Escenario
  • Deportes
  • Inicio
  • Nacional
  • Metrópolis
  • Ayuntamiento
  • Gobierno
  • Política
  • Academia
  • Mundo
  • Escenario
  • Deportes
Sin resultados
Ver todos los resultados
Crónica Puebla
Periodico
Inicio Soliloquio

Fin de semana: una buena y una mala

Felipe Flores por Felipe Flores
20 agosto, 2022
en Soliloquio
Fin de semana: una buena y una mala

Cuartoscuro

Compartir en FacebookCompartir en Twitter

Soliloquio

Felipe Flores Núñez

Una buena y una mala, para ce­rrar la semana.

En ambos casos, la justicia de por medio.

Y en entredicho.

La buena, es la liberación de Rosario Robles tras una larga estancia de tres años en prisión, bajo cargos que no han podido acreditarse por presunto ejercicio indebi­do del servicio público.

A la luchadora política de muchas li­des finalmente le fue modificada la medida cautelar de prisión preventiva, para que en libertad pueda ahora enfrentar su proceso, relacionado con una supuesta omisión en el desvío de recursos públicos cuando fue funcionaria federal.

Tales maniobras se habrían cometido presuntamente mediante convenios sus­critos con algunas universidades públicas en el anterior sexenio, indagaciones en las que por cierto ha estado estrechamente vinculado el poblano Juan Carlos Lastiri Quirós, quien ocupaba en ese tiempo una Subsecretaría.

Reiteradamente se consideró excesiva la reclusión de quien fuera titular de la Se­desol y la Sedatu en el gobierno de Enrique Peña Nieto, y muy endebles las acusacio­nes que le han imputado por la llamada Es­tafa Maestra.

Es pertinente recordar que a sabien­das que el delito que le fue configurado no ameritaba prisión preventiva, en agosto de 2019 ella misma se presentó ante la auto­ridad judicial para sustentar su defensa, pero en el acto fue detenida.

Un juez de control consideró entonces que podía fugarse y hasta abandonar el país para eludir los cargos y ordenó la pri­sión preventiva justificada, para lo cual se usó la argucia de una licencia de conducir que supuestamente señalaba un domicilio distinto al que ella había reportado.

Robles Berlanga tiene pendiente toda­vía una orden de aprehensión por delin­cuencia organizada y lavado de dinero, pero no hay evidencias que sustenten las acusaciones.

Para su liberación tuvo que interve­nir el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Arturo Zal­dívar, quien en julio pasado se pronun­ció a favor de que la exfuncionaria peñis­ta pudiera continuar su proceso en prisión domiciliaria.

Ofreció también que promovería la ex­carcelación de las mujeres que en circuns­tancias similares llevaban más de dos años en el penal de Santa Martha Acatitla y que se mantenían en prisión preventiva, sin que se les hubiera dictado sentencia.

A juicio de analistas y juristas, hay en este caso una cadena de ilegalidades con la intención de convertir a Rosario Robles en un chivo expiatorio, a fin de justificar la lucha contra la corrupción que abandera el actual gobierno de la 4T.

Al quedar en libertad la noche del pa­sado viernes, Rosario Robles dijo que ha­bían sido tres años de mucho aprendizaje, “en los que he conocido en carne propia la injusticia y la realidad”.

Otro sonado caso ocurrido el fin de se­mana configura la mala; otro muy posi­ble sesgo en la procuración y administra­ción de la justicia.

Se trata de la inesperada captura de Jesús Murillo Karam, bajo acusaciones de desaparición forzada, tortura y obs­trucción de la justicia, en relación al ca­so Ayotzinapa.

Dicho caso fue una de las promesas de campaña del ahora presidente Andrés Ma­nuel López Obrador, quien ofreció escla­recerlo a plenitud e incluso de ser posi­ble, dar con el paradero de los estudian­tes, discurso que se fue agotando al paso del tiempo.

Como Procurador General de la Repú­blica en el anterior sexenio, Murillo Ka­ram estuvo a cargo de las primeras investi­gaciones en torno a la desaparición de 43 estudiantes normalistas, suceso que ocu­rrió en septiembre de 2014.

Cuatro meses después de los hechos que conmovieron a la opinión pública na­cional e internacional, Murillo Karam pre­sentó los resultados de las investigacio­nes practicadas, en lo que llamó “la ver­dad histórica”, al concluir que los 43 nor­malistas fueron privados de la vida, inci­nerados y sus cenizas arrojadas al Río San Juan, en Cocula.

“Ésta es la verdad histórica de los he­chos, basada en las pruebas aportadas por la ciencia, como se muestra en el expedien­te, y que ha permitido ejercitar acción pe­nal en contra de los 99 involucrados, que han sido detenidos”, habría sostenido en su conferencia de prensa.

Señaló entonces que el expresidente municipal de Iguala, José Luis Abarca Ve­lázquez, su esposa María de los Ángeles Pi­neda Villa (ambos de Morena) patrocina­ban para su interés al grupo delictivo Gue­rreros Unidos y ordenaron a los policías municipales de Cocula entregar a los es­tudiantes a un grupo de sicarios.

Con las evidencias disponibles en ese momento, negó que el Ejército o alguna otra corporación de seguridad federal tu­vieran implicación en esos hechos, lo cual ahora ha sido desmentido por el subse­cretario de Derechos Humanos, Alejan­dro Encinas.

La captura de Murillo Karam este vier­nes ocurrió precisamente un día después de que Encinas presentó un amplio –pe­ro reiterativo– informe, en el que el actual gobierno por primera vez declaró sin vida a los jóvenes y calificó los hechos como un crimen de Estado.

Nada nuevo. Las circunstancias y los motivos de su muerte se desconocen aún.

Al precario avance en las investigacio­nes, al gobierno de la 4T le hacía falta un hecho contundente para saciar la desespe­ranza de los familiares de las víctimas y de quienes han exigido dilucidar los hechos y castigar a los culpables.

Murillo Karam era el indicado.

Me temo que, como en el caso de Rosa­rio Robles, no habrá argumentos legales que sustenten los cargos y que finalmen­te, aun con el paso de los años, Murillo Ka­ram obtendrá su libertad.

Malo y muy riesgoso, que la ley pueda servir como instrumento para objetivos distintos al espíritu de su esencia justiciera.

Se afirma que la justicia es ciega, en cuanto que no debiera distinguir entre personas y aplicarse sin distingos. Pero esa ceguera pudiera también significar ex­travíos, dejar de ver la realidad y la verdad jurídica.

Una ley a conveniencia, que a nadie conviene.

Etiquetas: 43 ayotzinapaJesús Murillo KaramLa Estafa MaestralibertadRosario Robles

Publicación anterior

Es la comunicación y no la economía, estúpidos

Siguiente

Rosa Castillo, reina de Puebla

Siguiente
Rosa Castillo, reina de Puebla

Rosa Castillo, reina de Puebla

Columnistas

Arturo Luna Silva

Arturo Luna Silva

Garganta Profunda

¿POR QUÉ PUEBLA NO FUE SEDE MUNDIALISTA?

Guillermo Pacheco Pulido

Guillermo Pacheco Pulido

Es Relativo

Científicos internacionales orgullo de Puebla

logo
cuan138
1 win пинап бетвиннер aviator game лаки джет 1win

Categorías

  • Academia
  • Al oído
  • Ayuntamiento
  • Bienestar
  • Cultura
  • Deportes
  • Entretenimiento
  • Es Relativo
  • Escenario
  • Garganta Profunda
  • Gobierno
  • La Quinta Columna
  • Metrópolis
  • Mundo
  • Municipios
  • Nacional
  • Negocios
  • Opinión
  • Política
  • Portada
  • Principal
  • Sin categoría
  • Soliloquio
  • Sucesos

Versión impresa

version impresa

Nosotros

Presidente y Dir. General: Jorge Kahwagi Gastine
Vicepresidente: Jorge Kahwagi Macari
Subdirector y Gerente General: Rafael García Garza

  • Nuestros Sitios

© 2019 La Crónica Puebla.

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Nacional
  • Metrópolis
  • Cultura
  • Academia
  • Negocios
  • Mundo
  • Escenario
  • Deportes
  • Opinión
  • Bienestar
  • Sucesos

© 2019 La Crónica Puebla.