Soliloquio
Felipe Flores Núñez
Ayer fue una fecha significativa para la política local, particularmente para las huestes del partido en el poder. Un día expectante, ensalzado por la presencia de Claudia Sheinbaum, virtual abanderada de Morena a la presidencia de la República, y rematado más tarde con el anuncio por demás inesperado de quienes por decisión de los consejeros estatales son las y los mejores perfiles para disputar la candidatura al gobierno de Puebla.
La decisión final no deja de ser sorprendente.
Favorece, por las mujeres, a Liz Sánchez, que obtuvo 55 votos, y a Olivia Salomón, con 48.
Por lo hombres, a Julio Huerta, quien acumuló 63 sufragios, y a Ignacio Mier, que sumó 44 adeptos.
Entre los favoritos, quedaron al margen Claudia Rivera, que tuvo sólo 14 adhesiones; Alejandro Armenta que apenas reunió seis votos y Rodrigo Abdala, que obtuvo 35.
Habrá tiempo para descifrar esos porcentajes a más detalle, pero la balanza se movió como ya muchos lo habían previsto.
Prevalecieron finalmente las consignas y funcionaron los sectarismos.
No todo está escrito, sin embargo, por lo que no habría que irse con la finta. Ya estaba previsto que a las dos mujeres y dos hombres designados este sábado la Comisión Nacional de Elecciones podrá todavía agregar al menos otros dos más, para que el total de aspirantes sea medido en encuestas para la etapa final y definitiva.
Los añadidos serán electos entre los que hoy tropezaron y aquellos que conforman la larga lista de los 27 que se inscribieron para participar en el proceso interno, entre los cuales, por cierto, hay una gran mayoría de personajes que quizá ni en su casa los conozcan, más otros francamente sin posibilidades ni méritos para ser considerados. Los premios de consolación no alcanzan para tantos.
Mientras tanto, como estaba agendado, previo a la reunión de los Consejeros Estatales Claudia Sheinbaum encabezó en el Centro Expositor un evento masivo para suscribir un acuerdo por la unidad de Morena.
Aquello fue todo un espectáculo por parte de los simpatizantes de quienes presumen tener las mayores posibilidades.
Las consignas de apoyo y la exhibición de mantas a favor de unos y otros fue delirante y hasta burdo el esfuerzo de obtener una selfie con la coordinadora de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación.
Con todo y sus asegunes, digamos que el de ayer fue un día de fiesta para el movimiento poblano de la 4T, dispuesto a cumplir la consigna no sólo a mantener la supremacía, sino a incrementar sus posiciones en toda la entidad. El viento parece soplar a su favor, las estimaciones y los sondeos son por ahora su mejor aliento.
Cierto que la jornada de ayer pudo ser gratificante, pero habría que esperar si no habrá resacas.
Suele ocurrir que después de un gran festín, algunos de los convidados caigan en severa cruda.
A otros les invadirán las dudas, los arrepentimientos, la frustración.
Tras bambalinas hay motivos suficientes para las preocupaciones, por igual entre los que ahora festejan y entre los rezagados.
Todos no deberían desdeñar las denuncias que recién ha formulado el Partido Acción Nacional en contra de al menos tres de los que ayer ya fueron elegidos y a otro que todavía podría ser agregado.
A ellos se les acusa por cometer actos anticipados de campaña.
Figuran en esa lista Ignacio Mier Velasco, Julio Huerta Gómez, Olivia Salomón Vibaldo y Alejandro Armenta Mier.
Todos ellos incurrieron, según la querella, en presunta promoción personalizada y uso de recursos de procedencia ilícita.
En conjunto, sus mítines, colocación de anuncios espectaculares, lonas y pinta de bardas, además de uso de vehículos de promoción publicitaria para promover su imagen en el estado, habría implicado un gasto superior a los 240 millones de pesos.
Según el PAN, sólo en el caso de uno de los contendientes acusados, se contabilizaron más de 500 mil lonas de 2 x 2 metros, unos 400 espectaculares en un periodo de 10 meses, además de portadas de revistas con entrevistas pagadas y eventos masivos, renta de hoteles para foros, más la contratación de una alta cifra de operadores políticos.
Con tales argumentos y su respectivo sustento, los cuatro aspirantes habrían perdido el derecho a competir en el proceso electoral local que iniciará en noviembre próximo, por adelantar los tiempos legales y transgredir la equidad de la contienda.
A esta denuncia, se suma el reporte reciente dado a conocer por la consejera presidenta del IEE, Blanca Cruz García, al reconocer que a la fecha el organismo ha recibido 57 quejas, aunque no todas vinculadas a hechos que pudieran violar los tiempos electorales, como las 33 quejas relativas a los llamados Procedimientos Especiales Sancionadores.
En concreto, refirió que existen 25 denuncias por presuntos actos anticipados de campaña, promoción personalizada y uso de recursos públicos; incluso algunos de esos expedientes ya fueron turnados al Tribunal Electoral del Estado, instancia que deberá de determinar su procedencia.
En tema no es menor, de ninguna manera debería soslayarse. Habrá que esperar los que resuelva la autoridad electoral en sus diversas instancias, porque del IEE debe pasar al Tribunal local y luego muy posiblemente a otros escaños federales.
Lo indiscutible ahora es que algunos de los aludidos llegaron al extremo y eso está a la vista, pues la propaganda llegó a casi todos los rincones como nunca antes se había visto en tiempos previos a una contienda formal.
No parecería sano que al final se dijera que “aquí no ha pasado nada”.
Sonaría casi hasta de burla ante los ojos de una ciudadanía que acabó por hartarse de tanto despliegue propagandístico.
Y sería además un pésimo precedente.
Parece difícil que una resolución de quienes son responsables de que se acaten las normas pudiera llegar al extremo de excluir a los acusados de la contienda electoral.
El término de “acto anticipado de campaña” gravita en un hilo muy delgado.
Se dirá, quizá con razón, que en ningún caso hubo un llamado explícito al voto.
Hubo, eso sí, una exaltación excesiva a su persona, cuyo fin implícito invade al ámbito electoral.
Más allá de esa discusión, lo que no puede sostenerse como válido es que los vastos recursos económicos que fueron usados para promocionarse de manera individual hayan provenido de simpatizantes, de meros voluntarios que actuaron a título personal.
¿Existe en la política beneficiarios desinteresados? ¿Los presuntos financiadores actuaron por mero altruismo?
A esa adversidad que parece no tener salida se sumará otra durante los días por venir, por la natural reacción de aquellos aspirantes que no lograron superar el escollo y han quedado ahora prácticamente en la eliminación.
Entre ellos hay quienes por su propio peso seguirán a flote y merecerán ser considerados para otro cargo de elección.
Otros definitivamente no y por eso nadie asegura que se pudiera generar desde ahora una oleada de maniobras para afianzar alianzas, componendas, pactos oscuros, ya sea para apoyar o para ensuciar.
Al fin políticos, habrá patadas debajo de la mesa, fuego amigo que pudiera manchar el proceso selectivo en su etapa crucial y definitiva.
Quedarán atrás los juramentos de lealtad y de mantener la unión que todos expresaron justo ayer ante quien ostenta el bastón de mando.
Es temprano para hacer presagios, pero el festejo morenista de ayer dejó heridos.
Y el efecto de sus resacas podría tener consecuencias.


