Soliloquio
Felipe Flores Núñez
El pasado lunes se cumplieron 55 años de la matanza estudiantil de Tlatelolco y hace una semana, nueve años de la desaparición de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa.
Ni de uno ni del otro caso, ambos dolorosos, hay todavía resoluciones judiciales que finquen responsabilidad alguna contra los directamente responsables.
No conocer la verdad de los hechos parece ser todo un estigma en torno a las grandes tragedias que han manchado muchas páginas de la historia nacional, y eso obedece a la perversa costumbre de ocultarlo todo para proteger a los implicados por intereses de los grupos en el poder.
Se habla siempre de crímenes de Estado, pero el brazo de la ley no ha sido capaz de alcanzar a quienes los conciben o ejecutan para llevarlos a prisión como ha ocurrido en otras latitudes.
Sobran, en cambio, las justificaciones, como la que recién expuso el presidente Andrés Manuel López Obrador respecto al movimiento del 68, al afirmar que entonces el Ejército actuó porque recibió órdenes.
“Considerar que en esos momentos difíciles como el 68, el 2 de octubre del 68, que no se olvida, el Ejército recibe órdenes. El Ejército actúa, en casos como esos, no en todos los casos, pero sí en casos como esos, recibiendo órdenes del comandante supremo de las Fuerzas Armadas, en ese entonces era el presidente Gustavo Díaz Ordaz”, argumentó el mandatario.
Asimismo, dijo que aunque se ha cuestionado el actuar del Ejército en diversas situaciones, no debe mancharse el nombre de esta institución por los errores de algunos elementos. “En vez de que se les juzgara por lo que hace uno, dos, tres, 10, 20 elementos de la institución contraria a la legalidad y de manera injusta, no tiene por qué manchar a una institución, (aquí) no se oculta nada el que comete un error es castigado”, enfatizó.
Su afirmación de que nada se oculta ahora y el que comete un error es castigado, está por verse. En el caso de Ayotzinapa podría ser una excepción, pues hay evidencias de que hubo al menos omisiones y complicidades que no se pueden soslayar.
Inconformes con el último reporte oficial de los hechos, padres y madres de los normalistas de Ayotzinapa han acusado falta de información sobre la participación del Ejército en la negra noche de Iguala y eso provocó también una reacción del presidente, quien dijo que “ahora todo parece estar enfocado a culpar al Ejército de no dar información, cuando la prioridad es encontrar a los muchachos”.
Lo que ya se tiene y podemos obtener nos puede conducir a eso, no es culpar por culpar, no es nada más ‘fue el Estado y el Ejército’. Vamos a conocer la verdad”, aseguró.
Un día después, el propio mandatario haría otros deslindes al reclamar un “ya basta de estar administrando el dolor de la gente, porque no se debe utilizar el dolor del pueblo, no se puede estar engañando, hay que actuar con la verdad y decir la verdad”.
Y entre esas presuntas verdades, descartó que la desaparición de los estudiantes normalistas hubiera sido ordenada por el ex presidente Enrique Peña Nieto o su entonces secretario de Defensa, Salvador Cienfuegos.
“Claro que fue el Estado, sin duda, porque pudo, en su momento, aclarar las cosas y no fabricar mentiras, de eso no hay duda. Y aunque hayan participado autoridades locales y policías municipales, fue el Estado.
“Pudieron haber participado algunos elementos del Ejército, pero lo que sucedió en Ayotzinapa tuvo que ver más con decisiones de autoridades locales y con la delincuencia, con el contubernio, la asociación delictuosa entre autoridades locales, policías municipales y la delincuencia que dominaba esa región, esa es mi hipótesis”, puntualizó.
Lo cierto es que a nueve años de la desaparición de los normalistas. estudiantes, la narrativa del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se acerca a la llamada “verdad histórica” del sexenio pasado y en esa ruta sigue habiendo mucha ocultación.
Tenga o no la culpa el Estado, haya habido mala actuación del Ejército o no, el caso es que estamos cada vez más lejos de conocer la verdad.
Y mucho más lejos aun de que algún día algún personaje de primer nivel, con capacidad de decisión, sea debidamente juzgado y sentenciado.
Simplemente no hay voluntad política, no la ha habido ni antes ni ahora.
Igual ocurrió en el ´68.
Igual en Aguas Blancas, en Acteal, en Cananea, en San Fernando, y más recientemente en Chiapas, Nuevo León y en Zacatecas.
Ocultar la verdad es la consigna, por los siglos, de los siglos…


