El escritor estadounidense Paul Auster destacó ayer el poder de la novela para unir a las personas, aun cuando son desconocidas, y defendió la idea de que un libro solo está completo cuando es leído.
“Creo que la novela es el lugar del planeta donde dos verdaderos extraños se pueden encontrar en términos de absoluta intimidad. El escritor no es dueño del libro, el lector y el escritor lo crean de manera común”, dijo el autor en el Hay Festival de Querétaro.
Auster y la novelista mexicana Valeria Luiselli protagonizaron una charla sobre literatura y otros temas en la que Auster, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2006, defendió la idea de que cada lector lee el mismo volumen de manera diferente.
“Es una experiencia única e individual y hay una conexión. Para los que hemos aprendido como leer, hemos encontrado ahí algunos de los momentos más grandes de nuestras vidas”, dijo Auster.
Tras contar acerca del origen de su familia y detallar el proceso de creación de algunas de sus obras como El país de las últimas cosas, que tardó unos 15 años en escribir, Auster se solidarizó con Luiselli, quien criticó el racismo contra los mexicanos en EU. “Los hispanos han tenido presencia en Estados Unidos desde mucho antes de que se considerara un país y aún así, se sienten como extraños”, dijo Luiselli, una de las escritoras jóvenes de habla hispana más reconocidas.
Auster le aseguró a la escritora que tiene derecho a sentirse mal porque los mexicanos se han visto ridiculizados en Estados Unidos de forma deplorable a lo largo de la historia, lo cual empeoró con la llegada de Donald Trump a la Presidencia. “Estados Unidos es un lugar contradictorio. Pareciera que este país no quiere a nadie. Aún así la gente sueña con venir”, dijo.