Multicolor se torna desde hace décadas el río Atoyac, que cruza Puebla desde Tlaxcala. Administraciones de los tres niveles de gobierno pasan y los agentes contaminantes permanecen. Una mezcla de olores recorre kilómetros y, pese a las recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos e instancias de salud, el cause está envenenado. Pero la falta de conciencia ecológica se refleja en diversas situaciones.
El 29 de mayo, una pipa de la textilera Río Sul SA de CV, con domicilio en el Parque Industrial de La Resurrección, en Puebla, fue captada y detenida en flagrancia por elementos de la Policía Estatal mientras vertía, sin los permisos correspondientes, supuesta agua tratada en áreas verdes aledañas al Estadio Cuauhtémoc.
A pesar de las multas y las revisiones constantes, la contaminación de esta cuenca fluvial continúa acumulándose. Las empresas siguen emitiendo sus desechos de manera clandestina y, a pesar de los esfuerzos de gobiernos y organizaciones civiles, las acciones no son suficientes.
VISITAS Y MULTAS
Instancias gubernamentales realizan inspecciones y verificaciones para evitar que empresas descarguen elementos tóxicos o aguas residuales a la cuenca del río de manera periódica. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) hizo seis revisiones a empresas en las cuales existía sospecha de verter contaminantes a la cuenca del río Atoyac durante el primer bimestre de este año. Por medio de una solicitud de acceso la información, la dependencia federal informó que, derivado de esas seis visitas, se encontraron irregularidades leves en cuatro de ellas, una no presentó irregularidades y una fue clausurada temporalmente. Dos de las empresas se encontraron en Coxcatlán, dos en Puebla capital, una en Texmelucan y una en Palmar de Bravo. Mientras que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) emitió sanciones económicas por un millón 41 mil 989.40 pesos a dos empresas por contaminar el río Atoyac durante 2020; mientras que en el 2019 la suma fue de 980 mil 74 pesos.
ANALIZAR ESTRATEGIA, PROPONE EXPERTA
La doctora Valentina Campos Cabrera, académica del Instituto de Investigaciones de la Ibero Puebla, indicó que no es que existan pocas acciones o interés por parte de los gobiernos para realizar acciones de saneamiento del río Atoyac, puesto que existen programas vigentes para su rescate.
Explicó que el problema radica en que muchos de estos proyectos o programas no tienen el seguimiento adecuado o su aplicación no es la correcta.
Aseveró que en el caso de las descargas ilegales hay casos en los que, cuando las autoridades llegan, las pipas están vacías y no se puede demostrar que ocurrió la descarga. Indicó que las empresas prefieren pagar multas que invertir en una planta tratadora o cumplir los requisitos para no contaminar. Por ellos sostuvo que se tendrían que modificar las sanciones, el monto de las multas y reforzar las inspecciones, pues la estrategia actual no está funcionando.
De igual manera, sentenció que es de vital importancia que se haga un seguimiento de los recursos etiquetados para las acciones de saneamiento del río, puesto que las partidas que se destinan por parte de los gobiernos son una suma alta, cuya efectividad debe ser cuestionada en función de las acciones efectivas.