Jesús Peña
En Puebla, la prohibición de las bolsas de plástico y popotes de un solo uso no ha surtido efecto y, por el contrario, aumentó su demanda con la llegada de la pandemia de COVID-19.
Fue en mayo de 2019 cuando el Congreso del Estado reformó la Ley para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos y de Manejo Especial, incorporando a la entidad a un movimiento legislativo que hoy suma 27 estados con esta restricción.
Tras su publicación en el Periódico Oficial del Estado, se dio un plazo de 18 meses para aplicar las sanciones estipuladas, que venció en 2020: es decir, el primer año que llegó el coronavirus, en el que muchas empresas, especialmente de comida, sólo tenían servicio para llevar.
Ello implicó que restaurantes utilizaran más bolsas y los costos se elevaran, especialmente en el caso del unicel, que si bien no está prohibido, fue uno de los productos que más aumentaron su valor para estos comerciantes.
Con motivo del Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) reveló datos sobre la venta de este producto durante el primer trimestre de 2018 a 2022.
EN AUMENTO
Las estadísticas revelan que en los primeros tres meses de 2018, antes de que el primer estado (Veracruz) decretara la prohibición, fueron comercializadas 35 mil 796 toneladas de bolsas de plástico; para 2019 la cantidad aumentó a 36 mil 10 toneladas.
En 2020, cuando la mayoría de las legislaciones estatales ya contemplaban y socializaban el tema, las ventas bajaron significativamente a 30 mil 331 toneladas, lo que implica que sí hubo un impacto social, aunque fue en esos momentos cuando llegó la COVID-19 a México.
Para 2021, las ventas de bolsas de plástico subieron a casi 34 mil toneladas y para el primer trimestre de este 2022 alcanzaron un récord histórico de 44 mil 383 toneladas.
En contraste, en el mismo periodo de los mismos años, la venta de bolsas de papel tuvo un repunte hasta este año, pasando de 8 mil 747 toneladas en 2018 a 11 mil 261 toneladas en 2022.
LAS MULTAS
Las sanciones, conforme el artículo 76 de la Ley para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos y de Manejo Especial para el Estado de Puebla, van desde la clausura temporal o definitiva del establecimiento, a multas que oscilan entre las 20 y 20 mil UMA (desde los mil 924 al millón 924 mil 400 pesos).
Por su parte, el ayuntamiento de Puebla modificó, en junio de 2019, el Código Reglamentario para el Municipio (Coremun), para imponer a su vez sanciones de 15 a 500 veces el valor de la Unidad de Medida y Actualización (que hoy es de 96.22); es decir, desde los mil 443 a los 5 mil 292 pesos.
SIN CASTIGO
Si bien es cierto que la mayoría de tiendas departamentales y supermercados dejaron de obsequiar bolsas de plástico, y que los restaurantes han prescindido de los popotes, la ley que reformaron los diputados de la anterior LX Legislatura aún no seaplica tal cual.
En las tienditas aún regalan o venden bolsas en las compras.
Después de ser legislada, varias tiendas fueron advertidas por la autoridad sobre las implicaciones. Dos jóvenes hermanos, dueños de una miscelánea, comentaron a Crónica Puebla que dejaron de entregar este producto y ello generó mucha molestia en los clientes.
Pasaron unos meses y al darse cuenta de que la gente seguía pidiendo “la bolsita”, volvieron a darla teniendo en cuenta que las sanciones aún no entraban en vigor, pero justo en esos momentos llegó la pandemia.
“Es que la gente está acostumbrada. Además, hay bolsas que son de un solo uso y que se tienen que dar, como para hacer el kilo de frijoles o de azúcar”, comentó uno de ellos.
Y es que atrás quedaron los tiempos en que las cosas eran envueltas con papel periódico, de revistas o de destraza, y cuando la gente debía cargar envases para transportar algún producto.
Uno de los encargados de una conocida cadena de farmacias lo explica así: “Sí hubo un momento en que paramos de dar bolsas, pero con la pandemia volvimos a hacerlo porque todo mundo lo hace, así que todos la quieren”.
En cuanto a los popotes, en los cines aún los obsequian, igual que en los puestos ambulantes de jugos y en las presentaciones infantiles de jugo comercial.


